Los primeros coches del mundo rodaron sin ley ni orden. Eran bólidos que no se comunicaban con nadie. Empezaba el siglo XX y estas máquinas atravesaban las calles sin ningún tipo de lenguaje ni conexión con los peatones, las bicicletas, los carros, los tranvías y los automóviles de alrededor. Poco a poco, a lo largo de aquel siglo, crearon carriles específicos para cada uno y añadieron señales que regulaban el paso de cada cual. Así nació el orden mundial que regula hoy el tráfico.

En el interior de cada vehículo, sin embargo, el conductor conservaba el mando y el poder.

En el comienzo del siglo XXI esa normalización y la comunicación con el resto del mundo pretende llevarse de puertas adentro. Tanto que el vehículo del futuro puede ser una especie de centro de operaciones de comunicación, entretenimiento y desplazamiento a la vez.

Google no solo está desarrollando vehículos autónomos que no necesitan conductor humano. También quiere llevar su sistema operativo, Android, al mayor número de coches posible. La compañía de Mountain View se ha aliado con Audi, GM, Honda, Hyundai y Nvidia para crear la plataforma común Open Automative Alliance. Con esta alianza, abierta a todas las marcas de automoción que apuesten por la misma filosofía, pretenden fomentar la innovación tecnológica y la personalización de las apps y servicios que incorporarán los coches. En su web dicen que el objetivo es conseguir vehículos “más seguros e intuitivos” y construir una red de “coches conectados”.

Pero, a la vez, esta plataforma muestra que Google concibe el coche como “un móvil con ruedas”, según Javi Creus, fundador de Ideas for Change. O también como “una tableta gigante capaz de transportar cosas y personas en su interior, guiada por datos y motorizada por el software abierto Android”.

Para el experto en cultura Open “es importante que, en este caso, el software sea abierto. Eso implica que cualquiera puede tener acceso al código fuente del programa y utilizarlo en su propio interés para diseñar aplicaciones o integrarlo en elementos de hardware. Hemos vivido ya el efecto de lo abierto en los móviles. En pocos años Android ha superado a Apple en número de usuarios, y variedad de usos y fabricantes”.

El experto en software libre considera que “para los ciudadanos es una opción más transparente. Para todos los que ya participan en la industria o quieren meterse en ella, es una oportunidad única para integrarse en una alianza que le permita complementar capacidades, experimentar conceptos o comercializar sus creaciones. Y para Google supone un paso más en su aspiración de ser el interfaz dominante en la comunicación, no ya solo entre las personas, sino entre éstas y las cosas, y entre las cosas mismas”.

Los primeros coches con sistema Android integrado aparecerán a finales de este año. Pero Google ni es el primero ni el único. Apple pretende llevar iOs a la carretera y Microsoft, su Windows Embedded Automotive 7 junto a Ford, Fiat, Nissan y Kia.

“Las industrias del automóvil y del software se están posicionando desde hace años (la fundación del consorcio GENIVI fue en marzo de 2009) en el sector del in-vehicle infotaiment (IVI). Probablemente conllevará un aluvión de novedades pero quedará por ver hasta qué punto son cualitativamente más novedosas de lo que es un moderno televisor en el salón de nuestra casa”, opina el tecnólogo Ismael Olea.

Creus se pregunta si “estarán dispuestas las grandes corporaciones del automóvil a convertirse también en meros distribuidores de los productos y servicios de Google”. “La experiencia está demostrando que incluso actores adelantados del sector Android como HTC están en crisis”, continúa. “Samsung, como nuevo gigante de la telefonía móvil, profundiza en la diversificación de sus sistemas operativos (Bada/Tizen e incluso Windows Phone) y otros incluso establecen sus propias variantes de Android”.

Las antiguas guerras de imperios por conquistar el mundo tienen hoy su reflejo en las grandes compañías tecnológicas. Todos quieren estar en todos los dispositivos y en todos los momentos. En los informativos y los de entretenimiento. Y, por supuesto, en la “tableta gigante móvil del futuro”: el coche o, como dice el presidente y CEO de Nvidia, Jen-Hsun, en la presentación oficial de esta alianza, “la computadora móvil definitiva”. Un aparato que tendrá más funciones que nunca y donde se conducirá menos que jamás en la historia.