¿Es el crowdfunding una burbuja? ¿Está inflándose como un globo para luego pinchar? ¿Se pinchará pronto? Estas son algunas de las preguntas que hasta hace pocos años se hacían en Estados Unidos y que actualmente se hacen en nuestro país. La revolución del crowdfunding se debate entre los fans acérrimos y los escépticos que creen que no es más que una moda pasajera que, más pronto que tarde, terminará.

Sin embargo, basta con mirar algunos datos objetivos para darse cuenta de que el crowdfunding no tiene pinta de ser ninguna burbuja. Y, si lo fuera, aún quedan muchísimos años para el pinchazo.

2012: 2,7 billones de dólares en todo el mundo

Si nos vamos a Estados Unidos, donde hace algunos años la gente se preguntaba por el futuro del crowdfunding, encontramos el Crowdfunding Industry Report, un estudio elaborado por la agencia Massolution que arroja unas cifras asombrosas: en 2012, el crowdfunding movió nada menos que 2.700 millones de dólares en todo el mundo. Una cifra mundial en la que mas de la mitad del importe se lo lleva Estados Unidos, con un movimiento de 1.600 millones de dólares, lo que refleja un aumento del 105% con respecto a las cifras de 2011.

Al otro lado del Atlántico, las cifras son aún poco menos que testimoniales, pero con un crecimiento asombroso. En 2012, el crowdfunding en España movió 9,7 millones de euros, una cifra que, aunque sobradamente alejada de la americana, ya indica un claro auge de esta práctica financiera en nuestro país, según el estudio publicado por Infocrowdsourcing

2013: 5,1 billones de dólares en todo el mundo

Pese a estar ya en 2014, las cifras de 2013 aún no han sido publicadas, pero hay motivos para ser optimistas. Si nos remitimos al Crowdfunding Industry Report, las previsiones para 2013 eran de unos movimientos cercanos a los 5.100 millones de dólares a nivel mundial. A falta de conocer cifras reales no se puede saber si se ha llegado a esas cotas, pero de lo que no cabe duda es de que todos los países han aumentado significativamente sus cifras durante este año.

En cuanto a España no se contaba con previsiones para 2013, con lo que habrá que esperar las cifras oficiales, pero cualquier usuario que siga con frecuencia la marcha de las principales plataformas de crowdfunding de nuestro país habrá observado que crecen a un ritmo trepidante.

Del mero donativo a la creación de un nuevo modelo económico

Las voces que auguran el final del crowdfunding parten de una premisa que existía al principio: quien da dinero a un proyecto lo hace por mera empatía, sin necesidad de obtener gran cosa a cambio. Y es cierto que, al principio, la novedad del crowdfunding quizá motivaba la empatía de los usuarios ante una nueva forma de sacar el trabajo adelante.

Sin embargo, todo esto está cambiando. El crowdfunding ya no (solo) sirve para el grupo maquetero que quiere costearse un disco porque no tiene discográfica, sino también para el emprendedor que quiere comercializar su invento. El crowdfunding ya no (solo) cuenta con mecenas que dan dinero por pura solidaridad, sino también esperando un producto de calidad o incluso una participación accionarial en el proyecto que se financia.

En otras palabras: el crowdfunding se está haciendo mayor. En países como España quizá siga siendo el adolescente que recauda un poco de dinero, pero en muchos otros países ya es un modelo financiero adulto que ha promovido la creación de un modelo económico totalmente nuevo. Y esa tendencia, como no podía ser de otra manera, acabará llegando a España.

¿Previsiones para 2014?

Dicho esto, ¿qué esperamos del crowdfunding en España para este 2014? Aún no podemos hacer un cálculo aproximado de cifras, pero sí podemos hablar de objetivos globales. Y esos objetivos globales pasan por la confirmación y la generalización de esta práctica. El crowdfunding llegó a nuestro país en 2011 (finales de 2010, concretamente), y ese fue un año tímido en el que, prácticamente, luchó por darse a conocer entre los pioneros que quisieron probar este nuevo modelo.

2012, por su parte, trajo consigo un aumento visible en el número de autores que se animaban a lanzar sus campañas de crowdfunding, aunque los porcentajes de éxito siguiesen siendo bajos. Este 2013 ha servido para seguir aumentando el número de mecenas y para que los autores de los proyectos lancen sus campañas de manera más organizada y profesional.

¿Y 2014? Para este año, cogemos la bola de cristal y apostamos por unos responsables de proyectos cada vez más profesionales y un uso por parte de los mecenas con un aumento significativamente exponencial. Porque el crowdfunding ya es una realidad; ahora solo falta que lo usemos todos.