Seguro que has leído sobre los famosos globos de Google en alguna ocasión, pero tal vez no sepas que ya son capaces de dar la vuelta al mundo nueve veces, que su conexión (ya disponible en Sri Lanka y pronto también en India e Indonesia) es suficientemente rápida para ver vídeos en 'streaming' o que un payaso entrenado tardaría en hincharlos 16 días (trabajando 8 horas sin descanso). Aquí está todo lo que siempre has querido saber pero nunca te han contado sobre el proyecto Loon:

1.- ¿Cómo funcionan?

Flotan por la estratosfera (18 o 20 km por encima de la superficie terrestre), en el límite con el espacio exterior, superando dos veces la altitud a la que viajan los aviones. Para maniobrar, los expertos de Google activan a distancia un mecanismo que permite ascender o descender, de tal forma que los globos se colocan en la capa de aire que más les conviene para viajar en una dirección u otra, a una velocidad u otra. Los usuarios del servicio en tierra se conectan gracias a una antena especial que se instala en su edificio.

2.-¿Quién puede usar su conexión?

Viajan por todo el mundo, pero solo en unos pocos lugares, donde Google ha llegado a acuerdos con las operadoras de telecomunicaciones, ya es posible (o va a serlo pronto) conectarse a internet gracias a ellos. El primer país en apuntarse fue Sri Lanka, a principios de este año, y los siguientes, si todo va según lo esperado, serán Indonesia e India.

3.- ¿Y es rápida?

No te podrías quejar. Tal como anunció el máximo responsable del proyecto en una charla TED, los globos de Google han pasado de ofrecer una conexión bastante lenta a conseguir velocidades de hasta 15Mbps, suficientes para transmitir vídeo en 'streaming'. Y siguen mejorando.

4.- Los globos trabajan en equipo...

Durante las primeras fases del Proyecto Loon, se realizó un hallazgo que, en gran medida, es responsable de la viabilidad del proyecto: repartir internet desde la estratosfera es más sencillo si los globos no se mantienen parados en un punto (lo cual supondría un gran esfuerzo de luchar contra las corrientes de aire), sino que se van moviendo como una flota coordinada.

De esta forma, un mismo globo puede estar proporcionando conexión en un lugar hoy mismo y, días después, hacer lo propio en la otra punta del planeta.

5.- … cada vez desde más lejos

Para cubrir zonas muy amplias y, sobre todo, llegar a esos puntos (áreas rurales o aisladas) donde llevar la red por vía terrestre es demasiado complejo, los globos de Google se coordinan y hablan entre sí. La señal rebota de globo en globo hasta llegar a los usuarios, algo que resulta mucho más fácil decir que hacer.

“Trasmitir datos entre globos requiere una precisión equivalente a apuntar una señal a una lata de refresco desde 20 km de altura y mientras se lucha contra el viento”, afirman los expertos de Google.

Sin embargo, una pareja de globos especialmente bien avenidos ha alcanzado un hito impresionante: comunicarse a 100 kilómetros de distancia. Por ello, se han ganado el sobrenombre del “dúo dinámico”.

6.- Para inflarlo, un humano tendría que trabajar 16 días

Los globos tienen el tamaño de una pista de tenis. Según afirma Google, “un payaso medio en una fiesta de cumpleaños tardaría 128 horas en inflar uno”, eso “suponiendo que el payaso no se desmayara antes”.

Serían más de 5 días soplando y soplando sin dormir o, lo que es más razonable (aunque tampoco mucho), 16 jornadas de trabajo de 8 horas. La máquina que ha ideado la multinacional para hinchar los globos y mandarlos a la estratosfera tarda bastante menos: su récord está en 29 minutos.

7.- El trotamundos

Más de una docena de países en cuatro continentes. Nueve vueltas al mundo en 187 días.

Estas son las increíbles cifras del viaje más largo que un globo de Loon ha realizado hasta la fecha. “Tiempo suficiente para cocinar 33.660 huevos duros, o 134.640 si te gusta que la yema gotee (sin incluir lo que tardas en comértelos), o para escuchar 'Rocket Man' de Elton John más de 61.000 veces”, según los cálculos de Google. En total, los globos de la multinacional han viajado más de 17 millones de kilómetros desde que comenzó el proyecto.

8.- La estratosfera en tierra firme

Las condiciones en que se fabrican los globos del proyecto Loon aquí abajo son muy distintas a las que tendrán que soportar cuando lleguen a la estratosfera. Allí arriba hace un frío que pela. Por eso, que los repartidores flotantes de internet aguanten mucho tiempo en el aire requiere que el diseño y los materiales se hayan concebido para soportar temperaturas extremas. ¿Y eso cómo se hace? Recreando la estratosfera en tierra firma. Los ingenieros de Google lo explican en un vídeo:

9.- Cómo hemos cambiado

Las primeras pruebas del proyecto Loon se llevaron a cabo en 2011, hace cosa de media década (que se dice pronto). Desde entonces, el proyecto ha alcanzado cotas de sofisticación que nos dejan con la boca abierta, pero al principio resultaba incluso... cutre.

Aquel globo más bien casero y todos los modelos posteriores (Albatross, Hawk, Nighthawk) se pueden ver en una fotogalería de esas cuya evolución te hace pensar: ¿y todo esto ha sucedido en tan poco tiempo?

10.- Google se deja mucha pasta

No se sabe exactamente cuánto cuesta el proyecto Loon, pero sí que Alphabet, la compañía que ahora engloba todos los negocios de la vieja Google, registra unas pérdidas multimillonarias por sus iniciativas más futuristas (los llamados 'moonshots', entre los que se cuentan los globos estratosféricos): la friolera de 3.600 millones de dólares (más de 3.200 millones de euros) en 2015.