Todos sabéis que las cookies son uno de esos recursos que tienen los navegadores para guardar información de nuestro paso por una página web, y va dejando un rastro como de miguitas de pan que señalan todos los caminos que hemos recorrido por la red. De alguna manera, es la pieza que nos delata y que le dice a servicios, plataformas y anunciantes quiénes somos.

Seguro que os ha pasado que entráis en una tienda online, buscáis un producto y, a partir de ese momento, solo os aparecen anuncios que os ofrecen modelos y ofertas que tienen que ver con esa búsqueda. Eso es gracias a las cookies pero, ¿qué ocurriría si en el futuro con esas galletas no bastara? ¿Y si los anunciantes quieren algo más definitorio e identificativo de cada usuario como es la huella dactilar?

La huella dactilar de un navegador es una figura que no es nueva y que muchas empresas han empezado a comprender ahora cuál es su auténtico potencial. No se trata de que nuestro dedo esté digitalizado en la red o que puedan saber cuándo llegamos a su plataforma para comprar o consumir algún producto. Se trata de un código único que identifica a nuestro navegador y que ofrece una cantidad de datos que podría permitir a cualquier anunciante, o compañía, afinar con precisión quién está detrás de cada historial de navegación.

Los cookies mantienen información del usuario | antena3.com

Imaginad que una empresa pudiera conocer cuáles son las huellas digitales de los navegadores que más utilizamos, con pelos y señales sobre sistemas operativos, dispositivos y cualquier otro dato que se obtendría a partir de ella. Sin duda, estamos ante un método mucho más invasivo que el de las cookies que, en los últimos años, han visto cómo eran limitadas por el (ab)uso que le estaban dando.

¿Qué datos contiene la huella dactilar del navegador?

Podríais pensar que una información como esa proporcionada por nuestro navegador no tiene mucho recorrido, pero no es así. La huella digital del navegador puede trazar un perfil completo del dispositivo desde el que estamos trabajando, desde el hardware hasta el software, sin olvidarnos de la configuración de pantalla e incluso el tipo de fuente que tenemos configurada. El método para crear esa huella digital es tan sencillo como asignarnos un código que es el que nos identifica a partir de ese instante, como si se tratara de un código de barras único que nos pertenece y con el que trabajarán a partir de ese momento para saber toda nuestra actividad.

Con esa información del histórico de navegación, los productos que buscamos, los intereses que mostramos según los sitios que visitamos, etc., más el cotejo de los datos personales que pudieran tener de nosotros, permitiría a una empresa afinar con una precisión milimétrica y enfocar sus mensajes publicitarios a un nivel casi granular. La segmentación por tipos de clientes llegaría a tal grado de efectividad que superaría con creces a las cookies.

A día de hoy, esas cookies siguen siendo las más utilizadas pero cada vez se abren paso otras alternativas como esta huella digital. ¿Podemos protegernos? Pues las buena noticia es que sí, que existen navegadores como Firefox que cuentan con una protección contra el rastreo de este tipo de tecnologías y que nos permite bloquear, tanto el uso de las cookies, como de esas huellas digitales. Solo tenéis que activarla para descansar (un poquito) más tranquilos.