Crypto AG es una empresa suiza que durante más de medio siglo se encargó de ofrecer sistemas de seguridad para que los países pudieran operar sin temer las injerencias de terceros. Una especie de tienda del espía a una escala mundial en la que confiaron muchos de sus secretos más importantes los gobiernos de medio planeta. Ahora se ha conocido que desde la Central de Inteligencia Americana estaban jugando con las cartas marcadas.

Se trata de una información digna de una película de 007 y que narra cómo la empresa que suministró todo tipo de medidas de seguridad y métodos de comunicación segura no era tan imparcial como parecía, y era utilizada de tapadera para beneficiar a una de las partes: la (en aquellos tiempos) Occidental. Así lo ha desvelado el The Washington Post al afirmar que Crypto AG llegó a trabajar con hasta 120 países, como Irán, India, Pakistán, el Vaticano y muchas de las juntas militares de América Latina.

Misiles en la Guerra Fría | EFE

Crypto AG ganó hasta bien entrado el siglo XXI millones de dólares sin que ninguno de los clientes supiera nunca que era propiedad de la CIA norteamericana, por lo que es de suponer que todos los sistemas de encriptación y seguridad, así como información relevante de todos esos países, acabaron en manos de los agentes de la central de inteligencia. En un entrecomillado de la propia información, desde la Agencia hablan de que "los gobiernos extranjeros estaban pagando un buen dinero a Estados Unidos y Alemania Occidental por el privilegio de que sus comunicaciones más secretas fueran leídas por al menos dos (y posiblemente hasta cinco o seis) países extranjeros".

Manipulación de todo tipo de dispositivos

Esa operación de compra de la empresa Crypto AG por la CIA formó parte de un dispositivo ultra secreto que contó con el apoyo de la inteligencia de la República Federal Alemana previa a la reunificación, es decir, que se llevó a cabo en plena Guerra Fría. Ambas agencias llegaron a manipular los dispositivos que vendían a través de la empresa para poder descifrar más tarde, e interceptar con total facilidad, las comunicaciones de aquellos países que fueran objetivo de sus operaciones.

Ahora, años después, se ha conocido que los oficiales de la CIA supervisaron todo el programa de espionaje a través de la empresa, con ejecutivos impuestos en Crypto AG que fueron los que materializaron el plan a lo largo de los años. Un proyecto que, aunque estuvo muy cerca de fracasar en algunas ocasiones, llegó a explotar la credulidad de muchas de las naciones implicadas, a las que no solo cobraron el dinero de los costosos sistemas de seguridad y comunicación que compraban, sino que posteriormente les robaban sus secretos.

Ni qué decir tiene que el alcance de todas las operaciones se irán conociendo con el tiempo pero da una idea de cómo, con las comunicaciones actuales, podría ocurrir lo mismo. ¿Estamos seguros en este nuevo mundo digital que nos ha tocado vivir en el que todo lo que hacemos deja una huella permanente? Veremos si no tenemos también hackeadas todas las comunicaciones que realizamos día a día... aunque lo mismo toca esperar otro medio siglo para enterarnos.