Según los biógrafos autorizados de internet, la primera conexión entre computadoras tuvo lugar en el año 1969 y, como ocurre con muchas otras tecnologías creadas en aquellos años, seguimos anclados en la actualidad a los principios básicos que las vieron nacer. Eso significa, por un lado que el diseño no fue tan malo como para que medio siglo después nuestras comunicaciones funcionen a las mil maravillas, pero por el contrario, cada día que pasa es una jornada que estamos más cerca de que queden desfasadas.

Así las cosas y según informa Financial Times, China y algunas de sus compañías más punteras, como Huawei, quieren ofrecer un nuevo estándar que modificaría bastante la configuración actual que conocemos de organización por nodos, protocolos TCP y, más importante todavía, esa numeración que permite la conexión de cientos de millones de dispositivos gracias a las direcciones IP.

De momento se trata de un ofrecimiento para hablar del futuro de la red de redes ante el desafío que llegará en los próximos años, con nuevas generaciones de ordenadores, teléfonos, tablets, televisiones, consolas de videojuegos y toda una suerte de aparatos conectados. Ese internet de las cosas que tiene entre sus objetivos que neveras, microondas, lavadoras y cualquier otro electrodoméstico con capacidades inalámbricas termine conectado a internet.

Huawei ofrece su alternativa

Esa organización alternativa de internet pasaría por no hacerla tan abierta como es ahora mismo: los paquetes de datos que se transmiten gracias al protocolo TCP se envían desde un dispositivo con una dirección IP hasta otro que cuenta con una numeración diferente. A partir de ahí ocurre la magia de la comunicación, bien a través de distintos nodos de comunicación repartidos por el mundo, bien a través de satélites que hacen llegar, por ejemplo, la información a nuestros teléfonos móviles.

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La alternativa que promueve China y empresas como Huawei es permitir que los dispositivos que interactúen en áreas más cercanas sean capaces de intercambiar información sin necesidad de recorrer todo ese sistema de nodos o de satélites, de tal forma que trabajen de una manera mucho más eficiente. Sería algo así como compartimentar la red para facilitar el contacto entre cercanos. Idea que no parece contar, según el mismo medio, con el apoyo ni de EE.UU. ni de Reino Unido.

Tal y como ha trascendido, la propuesta China va en la línea de compartimentar mucho más el tráfico de internet hacia zonas más limitadas y, como sospechan algunos de los países contactados, una estructura así debilitaría la actual configuración abierta y de absoluta libertad de la red. Sea como fuere, a nadie escapa que, al menos en el caso de los norteamericanos, la reticencias también tienen que ver con la guerra comercial iniciada con China y que ha tenido como daño colateral a empresas como Huawei. Es evidente con el melón del debate por conocer cómo será la futura red de redes se ha abierto, y toca esperar a ver qué cambios llegarán: ¿habrá acuerdos o el mundo se partirá en dos con Rusia echando una mano a China?