Brave es el nombre de una película de Pixar pero también el de un navegador creado por un ex-CEO de Moxilla (Firefox) que promete la privacidad e intimidad absoluta. Su nombre es Johnny Ryan, y como la protagonista de la película no tiene miedo de enfrentarse a un gigante como Chrome y, por ende, Google. Así que la batalla, que lleva activa en el mercado de los browser desde finales de año –que fue cuando apareció la primera versión estable–, se recrudece por momentos.

Todos sabemos, o mejor dicho, imaginamos, que Google saca un enorme provecho de los datos que le regalamos alegremente cada vez que utilizamos algunas de sus plataformas. Ya sea escribiendo correos electrónicos, subiendo fotografías personales, yendo y viniendo gracias a sus mapas, almacenando archivos en su nube o escuchando música y viendo vídeos en YouTube. Es muy complicado que no sepan ya cómo somos y cuáles son nuestras costumbres.

Brave, el navegador que nos promete privacidad | Brave

Ahora bien, al menos en el territorio de la Unión Europea, sus ciudadanos tenemos una serie de derechos definidos al amparo del famoso GDPR (Reglamento General de Protección de Datos) que fue aprobado el 14 de abril de 2016 y que entró en vigor el 25 de mayo de 2018. Desde Brave creen que Google incumple muchos de sus puntos, lo que sería constitutivo de una investigación y, si las sospechas de Johnny Ryan son corroboradas oficialmente, algún tipo de sanción.

¿Qué han descubierto desde Brave?

El informe presentado por la empresa que está detrás del navegador y que han entregado a las autoridades europeas, explica que en el análisis llevado a cabo han detectado que, en el punto de "actividad en otros sitios y aplicaciones", Google toma datos "tanto de Google como de [otras] fuentes externas, de sitios web y aplicaciones que Google no posee". Esto viene a significar que los de Mountain View no se limitan sólo a recopilar información cuando utilizamos sus servicios, sino en todo momento.

Tan grave es para los responsables de Brave esta actividad que afirman que los "problemas se extienden a prácticamente toda la actividad online" de la compañía, cuando se trata de rastrear todos los datos de alguno de sus usuarios. Esa es la razón por la que entienden que "hay una transparencia inadecuada sobre lo que sucede con los datos una vez que ingresan en el sistema de Google", tanto los que se producen dentro como los que se recaban, supuestamente, fuera de los servicios que ofertan los de Mountain View.

Para concluir, desde Brave creen que Google incumple hasta cinco artículos de ese Reglamento General de Protección de Datos, aduciendo que "Google no ha podido identificar los propósitos para los cuales recopilan y procesan datos de manera suficientemente específica, explícita y transparente". Veremos a partir de ahora si esta acusación se tiene en cuenta, se investiga y deriva en una sanción o todo queda en una simple disputa por el mercado de los navegadores donde Chrome no parece ceder su hegemonía.