La verdad que la tecnología y todos los usos que puede tener no deja de sorprendernos por mucho tiempo que pase. Sobre todo cuando comprobamos que los objetos más inofensivos pueden convertirse en todo una arma de espionaje al servicio de quién sabe qué objetivo. Eso es lo que hemos conocido ahora gracias a una empresa israelí, país con una gran reputación en lo referente a eficiencia de su servicio secreto. Esta es una excelente muestra de lo que puede llegar a desvelar sobre nuestra vida cotidiana un objeto tan básico como una bombilla, que junto a los elementos adecuados puede convertirse en un inesperado transmisor de audio a bastantes metros de distancia.

Lamphone: con una bombilla más básica pueden escuchar tus conversaciones

Como solemos ver en las series y películas de mafiosos y similares, lo más lógico cuando se quiere hacer una escucha es instalar un micrófono en un lugar estratégico de una habitación. Algo que requiere una introducción antes en el lugar, preparar su instalación y una conectividad directa con un equipo de audio a cierta distancia. Pero este método de espionaje denominado “Lamphone” no necesita de esos elementos sofisticados dentro de la estancia que se quiere escuchar, sino que todo lo necesario es una bombilla, y un equipo exterior compuesto de varios dispositivos.

La base de este método es bastante sencilla a priori, ya que se utiliza un sensor electro óptico para poder analizar hasta el más mínimo detalle la reacción a los sonidos de la bombilla. La presión del aire generado por una conversación puede a su vez generar vibraciones, que son analizadas con extrema precisión por un equipo óptico ultra sensible, como puede ser un telescopio. En total, el gasto necesario para montar una escucha de este tipo es de alrededor de mil euros. Un equipo que se completa con un adaptador DAC, que convierte la señal analógica en digital.

¿Se pueden escuchar conversaciones e incluso canciones con bastante claridad?

Según hemos conocido en Wired, este método permite enviar a una distancia de 100 metros las conversaciones y el audio en general que llega en forma de vibraciones a la bombilla. El único gran requisito para poder acceder a este sonido es que haya una visión directa de la bombilla desde el lugar en el que se está haciendo la escucha, ya que la luz que despide la bombilla se debe analizar, y si no hay contacto visual es imposible.

En la prueba a la que se hace referencia por parte de los investigadores se pudo distinguir perfectamente un discurso de Donald Trump y una canción de Coldplay. Esta prueba se hizo a 25 metros de distancia de la bombilla que recibía todas esas vibraciones de audio. Se colocaron telescopios frente a un sensor electro óptico y toda la señal recibida pasó por el DAC para convertirla a una señal digital. Y se hizo la magia, como podéis ver en el vídeo adjunto se pudieron escuchar de forma bastante nítida las palabras de Donald Trump y la canción de Coldplay. Hasta tal punto en este último caso que la app caza canciones de Shazam reconoció perfectamente la canción que se estaba escuchando.