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LA OPCIÓN IDEAL PARA LIGAR

No regales perlas o diamantes: ojo a estas joyas de luz

Si estás pergeñando el regalo perfecto para tu pareja, atiende. Antes que nada, ¿le gustan las joyas? Si no, mal empezamos. Si este punto lo tenemos afianzado, el triunfo está asegurado. Olvídate de anillos, collares y otras alhajas. Una joya de luz que se proyecta sobre su cuerpo y puede cambiar de forma puede convertirse en el presente más eficaz para que caiga rendida en tus brazos.

Diversos modelos de joyas de luz

Neclumi Diversos modelos de joyas de luz

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José Luis Avilés | @pepelus | Madrid
| 13.11.2014 11:30

Los tiempos están cambiando. Aquella expresión, tan manida en el cine, de "menudo pedrusco", que expresaba el asombro de las amigas de la protagonista al ver el anillo que le había regalado su chico para proponerle matrimonio, podría caer en desuso. Es más, los joyeros ya pueden echarse a temblar solo de pensar que, además de una posible caída en la venta de relojes con la expansión de los 'smartwatches', las joyas como han sido concebidas hasta hoy pueden quedarse anticuadas.

Como ya comentamos por estos lares, la experimentación en el terreno de la tecnología 'wearable' no parece conocer fin. Las mentes creativas de este planeta no pueden parar de crear. Después de conquistar nuestras muñecas y la montura de nuestras gafas -y quién sabe si pronto nuestra piel y nuestros órganos- el siguiente paso podría ser tu dedo o el de tu pareja, tu cuello o el de tu otra mitad.

Collar de luz

Porque si antaño para cautivar a una dama los caballeros tiraban de billetera y adquirían las joyas más costosas habidas y por haber, ahora los tiros van por otro lado. Ya no se trata de dejarse la guita en lo más caro. Además del valor sentimental, el regalo ha de ser creativo. Al menos, eso piensan los creadores de Neclumi, que han decidido convertir la tecnología en alhajas.

Este proyecto, que parte de un grupo de diseñadores con sede en Varsovia (panGenerator se llaman) pretende que ahora, en lugar de llevar sobre el cuerpo las joyas, estas se proyecten sobre la piel de chicos y chicas. Han comenzado por el cuello, diseñando y fabricando unos collares sumamente peculiares que no se llevan puestos sino proyectados. Una pequeño dispositivo arroja luz sobre esta parte del cuerpo dibujando una u otra forma en función de lo que en cada instante le indique su portadora o portador.

A través de una aplicación instalada en nuestro smartphone, quienes luzcan una de estas joyas luminosas podrán activar los distintos modos que, de una forma u otra, interactúan con la actividad de los usuario o con lo que sucede en su entorno. Por ejemplo, si activamos el modo 'Sono', la imagen proyectada sobre nuestro cuerpo cambiará en función del sonido ambiente, pero si activamos el modo 'Airo' la luz se reaccionará teniendo en cuenta la velocidad a la que camina quien lo lleve.

Collar de luz

Todo ello es posible gracias a que el dispositivo que 'dibuja' la alhaja va equipado con una brújula, un acelerómetro, un micrófono y un podómetro. Una joya con un completo equipamiento tecnológico a base de sensores.

El amor en tiempos del 'wearable'

Como sabes los regalos apenas sirven para nada si no cuídamos y mimamos a nuestra pareja día a día. Una joya luminosa jamás será suficiente, por lo que podrás utilizar alguna otra creación de la factoria panGenerator para conquistar a tu 'churri' a cada instante. Sin ir más lejos, para cuando la distancia haga imposible una caricia, podrás utilizar Tactilu, un brazalete que, sin importar los kilómetros que os separen, os permitirá hacer arrumacos a cualquier hora de día.

Conectado a través de BlueTooth o de la conexión a internet de nuestros smartphones, nos permitirá comunicarnos de forma táctil. Cada miembro de la pareja podrá llevar su brazalete y, al tocarlo, la presión que ejerza sobre la banda se transmitirá al otro, que sentirá un ligero cosquilleo en su muñeca. Así podremos recordarle que, pese a la distancia, está en nuestros pensamientos.

Eso sí, cuando estéis el uno junto al otro, olvidaros de pulseras weareables o cualquier otro dispositivo intermediario. No vaya a ser que aquello que obtuviste gracias a tus encantos -y, por supuesto, un regalo original- no haya servido para nada. Sería una lástima que dieras la razón a los que piensan que la tecnología, antes o después, acabará con el contacto entre humanos.

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