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LAGUNAS EN LAS CUENTAS DE APPLE

El problema de Apple con los iPad: los viejos duran mucho y los nuevos no justifican la inversión

Algo bueno para el usuario es malo para Apple: los iPad duran mucho, y los modelos nuevos son demasiado caros para lo que ofrecen.

iPads en la tienda

Getty Images iPads en la tienda

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Javier Lacort | @jlacort | Madrid
| 08.02.2017 08:27

Los últimos resultados financieros de Apple dejan récords por varios frentes. Por ejemplo, se han vendido más iPhones en un trimestre que nunca (más de 78 millones, aunque menos durante todo el año que en 2015). O que los servicios que suponen la App Store, Apple Music, iCloud y compañía también siguen creciendo a un ritmo enorme y prácticamente ellos solos ingresan tanto como todo Facebook. Sin embargo, entre tanto éxito, hay sitio para algunas lagunas.

Por ejemplo, los Mac siguen mostrando síntomas de agotamiento. No por los Mac en sí, sino de toda la industria informática. De hecho, incluso hay un pequeño repunte en ventas, pero el futuro pinta en arameo.

Otro tema casi peor es el iPad, que vende menos que hace un año, cuando ya vendía menos que el año anterior. Esto, que es un problema para Apple, tiene su origen en una alegría para el usuario. Porque aunque cada vez se venden menos y menos iPad, cada vez hay más usuarios de la tablet de Apple. ¿Cómo es esto posible? Fácil: un iPad dura muchos, muchos años.

La masa que utiliza el iPad sigue usando sin problemas un iPad 2, 3 o 4, de hace cuatro o cinco años. Y peor: no hay apenas alicientes para saltar a un nuevo modelo, ya que cuestan mucho dinero y no es fácil justificar la inversión para la mayoría de los consumidores.

Un iPad es un producto que por definición es duradero. Apenas tiene partes móviles, lo que los hace más resistentes al paso del tiempo que los ordenadores portátiles, por ejemplo. Además, las horas de uso y los períodos en los que queda expuesto son menos que el smartphone, dispositivo que utilizamos más y para más usos que la tablet, lo cual se traduce en un ciclo de renovación mayor: en concreto, entre 18 y 36 meses frente a los 48 a 60 de una tablet.

Para el consumidor, tener un dispositivo de una calidad más que aceptable (la mayor entre índices de satisfacción con tablets) y que sea tan duradero, tanto por la naturaleza del producto como por el uso que le da, es una noticia excelente. Para Apple, esta bendición se convierte en un dolor de cabeza: con ciclos de renovación tan lentos, las ventas decaen y no hay motivos que hagan pensar, en el escenario actual, en un repunte.

En los próximos años, Apple va a empujar el iPad como alternativa a los Mac de una forma cada vez más descarada. ¿Servirá?

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