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LA COMPAÑÍA COREANA RETOCA SU SMARTWATCH

Los nuevos relojes Samsung Gear: lo mismo, pero mejor

La pregunta es evidente: ¿corrige esta nueva generación los errores de la anterior? La respuesta también es simple: sí. Pero hay asteriscos, notas al pie y consideraciones que hay que tener en cuenta. Vamos con ellas.

Samsung se saca de la manga tres nuevos Gear

Guillermo del Palacio Samsung se saca de la manga tres nuevos Gear

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El año pasado, Samsung presentó en el mismo evento uno de los mejores productos de su historia, Galaxy Note 3, y otro de los más decepcionantes, Galaxy Gear. El teléfono ha sido uno de los culpables de que la industria apueste por pantallas cada vez más grandes, pero el reloj recibió críticas negativas y, desde luego, no sirvió para lanzar el mercado de los smatwatches. La compañía espera que esto cambie con la segunda generación de Gear, que ya hemos probado.

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Para empezar, en este caso no tenemos un único producto, sino tres: Gear 2, Gear 2 Neo y Gear Fit. Los dos primeros sí encajarían en la definición tradicional de reloj (teniendo en cuenta, claro, que no se parecen en nada al reloj de tu abuelo), mientras que Fit es más bien una pulsera; en concreto, una pulsera Punset, pues parece más inteligente de lo que es.

En la inteligencia encontramos otra de las claves, y por varios motivos. Samsung ha cambiado a sus relojes de colegio y pasan de utilizar Android (motivo por el que abandonan la galaxia en su nomenclatura) a Tizen, un sistema operativo basado en MeeGo y en cuyo desarrollo también participa Intel. Fit, sin embargo, se conforma con un sistema propietario que será abierto. La interfaz es muy parecida a la del año pasado, pero por dentro ha habido cambios. Los Gear han pasado ese verano en el que un adolescente se hace mayor sin saberlo.

La principal ventaja del cambio, aparte de una mejor relación con los padres y mayor interés por el futuro, es la duración de la batería. El primer Gear era catastrófico en este aspecto y la empresa coreana ha sabido corregirlo por software en lugar de por hardware (es decir, no ha tenido que recurrir a una batería más potente y, por lo tanto, más cara). Aún tenemos que probarlos en profundidad, pero Samsung nos promete un mínimo de tres días de uso entre cargas, que ya es bastante más de lo que consigue un teléfono.

A nivel de diseño también ha habido cambios. Gear 2 es el más continuista y, aun así, ahora tiene la cámara en el cuerpo del reloj, lo que permite utilizar correas intercambiables. Por lo demás, recuerda mucho al primer modelo, con un aspecto robusto (también se podría decir de él que es fuertecito o que retiene líquidos), pero poco atractivo. Llama la atención, pero únicamente por lo que supone tener una pantalla de 1,63 pulgadas en la muñeca.

Gear 2 Neo es muy parecido, pero no tiene cámara. Al perder una de las funciones menos prácticas también pierde peso y precio y gana en diseño. Además, al igual que Gear 2 puede almacenar hasta 4 GB de música y funcionar como reproductor con unos auriculares Bluetooth. Falta que Samsung confirme los precios (por ahora se habla de 299 para el tope de gama y 199 para éste y Gear Fit), pero podría ser el tapado.

Por último, hay que hablar de Gear Fit. Fue una de las grandes sorpresas del Mobile World Congress, principalmente porque la empresa consiguió protegerlo de las filtraciones, y con el tiempo ha crecido el interés de la industria por él. Su diseño curvado se adapta a la muñeca y su pantalla tiene una calidad sorprendente para un producto de estas características. La interfaz es sencilla e intuitiva y, de hecho, podríamos confundirla con la de Tizen si no supiésemos que utiliza otro sistema operativo. Está más enfocado a la monitorización de la actividad física, por lo que sus funcionalidades son más limitadas (no sirve para coger una llamada, aunque sí para rechazarlas).

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En definitiva, parece que Samsung ha aprendido un poco de los errores de Galaxy Gear y ha sabido solucionarlos con esta nueva generación. No obstante, todavía tienen mucho que demostrar en un mercado muy poco preparado para su llegada y con una mala mano. Falta una confirmación oficial, pero son caros y, además únicamente son compatibles con los teléfonos Galaxy.

En esta mesa de póquer hay otros jugadores que están a su altura, como Sony, un chaval que ha llegado al torneo gracias a su desempeño en internet, Pebble, y un recién llegado que ya ha levantado muchas sospechas, porque no deja de sacar ases de la manga, Android Wear. Además, una figura taciturna y sospechosa observa la partida desde la distancia. Nadie sabe quién es, pero no deja de comer manzanas.

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