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CAEN A LA MITAD SUS VENTAS DE FORMA VERTIGINOSA

El lento ocaso del iPod, el producto que cambió la historia de Apple

Las ventas del reproductor de Apple no dejan de caer trimestre a trimestre. El iPod ya ha cumplido su ciclo, tras más de una década al frente de una industria a la que revitalizó por completo.

Trece años en el mercado y el iPod ya está de capa caída

Apple Trece años en el mercado y el iPod ya está de capa caída

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Pocos productos han tenido tanta importancia en la historia de una compañía como el iPod en la última década de Apple. Pero eso no es todo: el reproductor también tiene parte de culpa de que la industria móvil sea lo que es hoy ya que, sin él, no habría llegado el iPhone (al menos no tal y como lo conocemos) y, por lo tanto, tampoco el iPad. Pero ya es hora de que el guerrero descanse en el Valhalla tecnológico, junto a otros grandes del sector, como el Walkman, el Discman o el Nokia 3310. Pero para eso debe morir en batalla.

Las señales están ahí para el que quiera verlas. No hay un cometa rojo sobre el cielo, no vuelven a volar los dragones y el Muro se mantiene infranqueable, pero los caminantes blancos ya se dirigen a Poniente. Tan solo hay que consultar los resultados de Apple del último trimestre (el segundo de su año fiscal 2014): 2.761.000 unidades vendidas entre todas las gamas. No está mal, son cifras que ya querrían muchos para sus teléfonos, así que no digamos ya reproductores. Sin embargo, si se comparan con los 5.633.000 vendidos durante el mismo período del año anterior, no hay duda. Una caída interanual del 51% está al nivel de la de Edgar.

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Además, tampoco se trata de algo puntual. El trimestre anterior, primer del año fiscal de la compañía, las ventas fueron bastante superiores (no es raro, pues es el que engloba la campaña navideña): 6.049.000 unidades. Un año antes la cifra era de 12.679.000, por lo que la caída se mantiene por encima del 50% (52%, en concreto).

La culpa es de los teléfonos inteligentes. Da igual la gama, todos tienen un mínimo de 4 GB de almacenamiento (aunque lo normal es partir de 8) y muchos, además, ranura para tarjetas microSD. A ello hay que unir el reproductor que incorporan y la posibilidad de descargar aplicaciones como Spotify o Pandora. No tiene sentido llevar un reproductor cuando el propio móvil lo es.

Así pues, parece que tras casi 13 años en el mercado, el iPod está preparado para desaparecer. Todavía dará algo de guerra, ya que la firma de la manzana suele tomarse con calma lo de retirar los productos que ya ocupan un lugar marginal (hasta hace poco el iPad barato era la segunda versión de la tableta, aunque recientemente fue sustituido por la cuarta generación, ya con pantalla Retina).

De lo que no cabe duda es de que los de Cupertino habrán amortizado la inversión. Sin contar el iPod touch, el modelo más moderno es el iPod nano que se lanzó en 2012. Classic no sube a un escenario desde 2007 (aunque en 2009 llegó un modelo con mayor capacidad) y la propuesta de Shuffle ya tenía poco sentido en 2010, cuando se presentó la última versión.

El único que podría resistir un tiempo es el iPod touch, pero más como una versión económica del iPhone que como un reproductor. Al fin y al cabo es prácticamente igual que el teléfono (en realidad, suele ir un año por detrás en componentes) con la única diferencia de que no sirve para llamar. Como si alguien utilizase los móviles para eso.

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En cualquier caso, cuando por fin tomen la mano de las valquirias para acudir al salón de Asgard a prepararse para el Ragnarök (que podría ser uno de los juicios contra Samsung, pero eso es otra historia), la pira funeraria en el mundo de los vivos debería encenderla la industria musical. El iPod dio sentido a un iTunes que, a su vez, revolucionó un sector que no sabía cómo evolucionar (y que tampoco parecía muy dispuesto a hacerlo).

Y, ¿quién sabe? Tal vez Apple se guarde un as en la manga que permita que sus iPod luchen unas cuantas batallas más. Los teléfonos también tienen cámara y esto no ha acabado con la fotografía, pues siempre habrá quien prefiera la calidad a la comodidad. Pono, el reproductor apadrinado por Neil Young, argumenta precisamente eso.

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