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PARA GOBERNARLOS A TODOS EN EL REINO DEL SMARTWATCH

La forja del único: por esto se fabrica un Apple Watch de 10.000 dólares

¿Qué pretende Apple con un reloj de oro que muy pocos se pueden costear? La historia del anillo único, cuya forja se narra en la primera cinta de 'El Señor de los Anillos', nos sirve para explicar la estrategia de la firma de la manzana mordida.

Apple Watch Edition

Apple Apple Watch Edition

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"Todo comenzó con la forja de los grandes anillos [...] En aquellos anillos residía el poder y la voluntad para gobernar a cada raza. Pero todos ellos fueron engañados, pues otro anillo más fue forjado. En la tierra de Mordor, en los fuegos del Monte del Destino, el señor oscuro Sauron forjó en secreto el anillo regente para controlar a todos los demás. En ese anillo descargó toda su crueldad, su malicia y su voluntad de dominar todo tipo de vida. Un anillo para gobernarlos a todos”.

Así comienza la primera cinta de la adaptación cinematográfica de la trilogía 'El Señor de los Anillos', con un relato de la dama elfa Galadriel que recuerda los tiempos en que Sauron forjó los grandes anillos de poder. Si eres fan de la saga, ya sabes cómo funciona: un pequeño aro de oro alberga un poder más allá de todo límite. Su valor es incalculable; su poder, casi infinito.

En el mercado tecnológico, la primera y única pieza de 'hardware' capaz de tanto con tan poco acaba de forjarse: el Apple Watch Edition Gold, un reloj inteligente con caja y hebilla de oro macizo de 18 quilates, forjado por la todopoderosa Apple. Un reloj para gobernarlos a todos.

La comparación no es (del todo) gratuita. Si por algo ha destacado siempre la firma de la manzana mordida es por su capacidad de reclutar 'fanboys' (caballeros, tengo ya la adarga preparada para resistir vuestra embestida), por un 'marketing' inigualable que hace sentir al propietario de un iPhone o un Mac cierta superioridad respecto a los que compran tecnología más barata.

¿Quién va a comprarse un reloj que cuesta casi 10.000 euros, y que llega a superar los 15.000 en sus versiones más inasequibles? Muchos han buscado la respuesta, pero no reside ahí el poder del Único: no es quien lo tenga, es lo que dice de quien lo ha forjado y de los elfos, enanos y hombres que han de conformarse con versiones inferiores del reloj.

“Tal vez Apple solo venda unas cuantas decenas de miles, pero ¿qué impresión crea alrededor del reloj de 1.000 dólares o el de 350 dólares?”, se pregunta el analista Benedict Evans, de la firma de capital riesgo Andreessen Horowitz. Y él mismo se responde: “Después de todo, el mercado de los bienes de lujo está lleno de empresas cuyos productos más visibles son extremadamente caros, pero aquellos de los que verdaderamente procede el beneficio son maquillaje, perfumes y accesorios”.

“Vendes por 50.000 dólares (o más) un vestido de alta costura (que tal vez será de un solo uso), pero también vendes multitud de pintalabios con el halo de la marca”, insiste Evans. Se trata de impregnar los otros relojes –los otros anillos- con la esencia del Único. Un reloj para gobernarlos a todos.

Además, el reloj de oro envía otro mensaje: lo que está vendiendo Apple no es un futurista reloj inteligente concebido para los más 'geeks', como lo han sido ahora todos los demás 'smartwatches'. De hecho, ¿alguien sabe con certeza cuáles son sus especificaciones? ¿Acaso la tecnología del reloj de oro no es la misma que la del aluminio? “Uno podría hablar del oro como una desintoxicación de 'marketing': la tecnología emancipándose de la industria de la tecnología”, indica Evans.

Pero el anillo único también es traicionero, y se puede rebelar contra su amo. Ya hay relojes que superan los 10.000 euros, y se venden bien, pero el Apple Watch no es lo mismo. La belleza no está en el interior, como sí sucede con los complejos mecanismos artesanales de los relojes de coleccionista.

Además, un reloj de ese precio se suele considerar una inversión, o al menos una herencia: su calidad es tal que duran casi de por vida. Se pueden vender, décadas después, por cantidades que igualan o superan su precio de compra, o se pueden legar a hijos y nietos como un tesoro familiar. El Apple Watch, sin embargo, pierde valor como cualquier otro producto tecnológico: dentro de un par de años estará obsoleto, puede que incluso tenga sucesor.

El Único es (casi) indestructible y su valor no hace otra cosa que aumentar; el Apple Watch no, y ese es su mayor defecto. Al fin y al cabo, esto no es la Tierra Media, Apple no es Sauron y no existe la magia. Existe el 'marketing', pero a veces se ve el truco.

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