¿Qué pensarías si tu pareja te propusiera regalarte por tu cumpleaños algo que rastreara tu actividad? Seguramente saldrías corriendo lo más rápido posible lejos de ese o esa psicópata. Cuando el investigador de GE Global Research Matt Webster propuso esto a su esposa, la primera reacción de la mujer, evidentemente, fue de decirle un no como la catedral de Burgos.

Sin embargo, el dispositivo que Webster planteaba no era de rastreo de ella en sí, si no que su idea era fabricar una especie de microondas que fuera capaz de contabilizar las calorías que comía en el día. La cosa con su mujer se ponía aún más complicada.

Así que de su empeño en ser un buen esposo –a pesar de querer vigilar las grasazas que su mujer se metía entre pecho y espalda-, un reputado científico y una especie de genio surgió este aparato. Junto a su equipo de GE Global Research, en el norte del estado de Nueva York, ha creado una máquina que se aprovecha la penetración de las microondas en la grasa y en el agua. El resultado es un aparato con el que se puede calcular el contenido calórico de un alimento mediante el uso de sólo tres mediciones derivadas de una dosis de energía de microondas: la grasa, el agua y el peso. El resto de la información calórica se extrapola a partir de estas métricas.

“Me pareció una locura y algo imposible, pero decidí tomármelo como un reto”, explica Webster sobre su invento. Actualmente, el microondas cuenta con una base de datos de 6.500 alimentos.

Según sus desarrolladores, el método ha predicho ya con exactitud el contenido de calorías de los alimentos calentados en él a lo largo de 40-50 experimentos con una variación hasta el 10 por ciento.

Con este mecanismo, el microondas, aunque más bien parece un plato con una tapa transparente y una pantalla, contabiliza las calorías que hay en el plato y el usuario las puede ver en la pequeña pantalla.

El siguiente paso para los investigadores es crear un dispositivo que sea fácil de usar para los consumidores finales. La idea es meter el plato de comida en el microondas y que luego, con sólo pulsar un botón, el usuario podría saber cuántas calorías va a ingerir.

Aunque suena como un gadget útil, sobre todo para aquellos que quieren mantener la línea, quizás no sea muy recomendable comprarlo como regalo de cumpleaños. Puede que tu pareja no se tan comprensiva como la esposa de Webster.