Andrew Airey sufre desde hace veinte años la enfermedad ocular de Stargardt, una forma de degeneración muscular que afecta a la vista provocando progresivamente su pérdida. Esta enfermedad ataca la mácula, la zona central de la retina "dotada de la máxima sensibilidad que permite la visión fina de los detalles".

Cuando se casó con su esposa hace 15 años aún veía algo, pero poco a poco ha ido perdiendo aún más su sentido de la vista. A efectos legales, es una persona con discapacidad visual desde los 13 años.

Para la celebración de una nueva ceremonia para reafirmar su compromiso, el sueño de Airey era "ver las expresiones faciales" de su esposa. pese a ser prácticamente ciego. Y pudo conseguirlo gracias a un nuevo dispositivo, el cual le permitió también apreciar algún detalle del velo de su mujer.

 

Las responsables de semejante logro fueron unas gafas inteligentes, llamadas eSight 3, que han permitido que tenga una visión de un 20% en cada ojo. Esto, unido a que la boda fue muy parecida a la que tuvieron años atrás, le permitió recrear la experiencia pasada en el presente: la memoria y los nuevos 'ojos digitales' se unieron para que todo saliera bien.

Las gafas se parecen a un dispositivo de realidad virtual: tienen una cámara de alta definición, dos sensores en la parte delantera y un interior con dos pantallas, prismas, un procesador y una zona reservada para la batería.

Las imágenes recogidas por la cámara y los datos de los sensores, que ayudan a mantener el foco, se procesan y se muestran a dos milímetros de los ojos, pudiendo hacer un zoom de hasta 24x por control remoto. Tanto la distancia como el aumento es lo que ha permitido obrar 'el milagro'.

El dispositivo se puede ajustar a las necesidades de cada persona y se puede utilizar con unas gafas correctoras debajo. El mayor problema es su elevado precio: casi 10.000 euros.