Se trata de algo que parece de ciencia ficción, una maleta. Sí, una simple maleta de mano, de las que usamos para ir de viaje cuando no queremos facturar en el avión...pero con una particularidad muy interesante. En el asa superior cuenta con una cámara que sirve, en primer lugar, para reconocer la cara de su dueño y que sea el único que puede abrirla.

No solo te conoce, te sigue

Y es que esa es la segunda parte de este peculiar ingenio. La COWAROBOT es una maleta robotizada, con motores en dos de sus cuatro ruedas lo que la permite moverse por sí misma. Y no sólo eso, gracias a que es capaz de reconocer al usuario, tanto puede seguirnos como ir abriendo el paso para que no la perdamos de vista - ya que puede ser muy goloso y fácil que alguien se la quiera llevar si la ve por ahí rodando sola -. Además de todos estos controles de seguridad biométrica, cuenta tanto con la típica combinación de números así como la cerradura TSA007, que permite que en los aeropuertos pueda abrirse por parte de las autoridades.

Como no, tenemos una aplicación para el móvil con la que controlaremos tanto los usuarios que pueden usar la maleta, como un sistema para localizarla y tener siempre a mano información sobre la autonomía que le queda.

COWAROBOT | COWAROBOT

Finalmente, ofrece escondido en uno de sus compartimentos una batería externa de 6.400 mAh, ya que es necesario que este tipo de maletas puedan retirar este elemento para pasar los sistemas de seguridad, con puerto USB para que, una vez que la hemos sacado, sirva también para cargar el móvil.

¿Qué precio tiene este aparato?

Probablemente sea lo más curioso. Maletas similares, y sin tanta tecnología más allá de contar con una batería para cargar un móvil, cuestan bastantes cientos de euros. Esta COWAROBOT está a 1.999 yuanes en la tienda de Xiaomi, lo que al cambio son unos 255 euros aunque su precio habitual suele ser los 2999 yuanes, o al cambio, unos 383 euros. De momento, no está disponible fuera de China, así que hay que recurrir a las redes de importación para adquirirla o armarnos de paciencia y ver si se animan a traer el producto a occidente.