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TIM COOK ESPERABA DEMASIADO

La contrarreloj del Apple Watch, un revulsivo de efectos retardados

El reloj inteligente de Apple no se vende tan rápido como a Tim Cook le gustaría. Aunque lidera claramente el mercado, las expectativas, demasiado altas, no se están cumpliendo. Para ser tan revolucionario como el iPhone, advierte algún gurú de la compañía, necesita tiempo. Qué largos se les van a hacer los próximos años...

Apple Watch Edition

Apple Apple Watch Edition

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David G. Ortiz | @gomezortiz | Madrid
| 17.11.2015 00:32

El 9 de septiembre de 2014, Tim Cook regresó a los orígenes de Apple en el Flint Center de Cupertino, allí donde Steve Jobs presentó el primer ordenador Mac en 1984, el arma que había escogido para librar su primera gran batalla como comandante de la empresa más valiosa del mundo. El Apple Watch abría un frente nuevo por primera vez desde que su predecesor, el mítico cofundador de Apple, presentara el iPad en 2010.

Ahora que ha pasado más de un año, el cofundador que sigue vivo, el otro Steve, se pronuncia en términos poco halagüeños sobre el artilugio. Wozniak afirma que, de cuando en cuando, olvida ponerse el reloj y ni siquiera se percata. Mala señal. A él, dice, “no le funcionan” estos ordenadores de muñeca. Era escéptico desde un principio acerca de la entrada de la firma en este mercado.

Razones, al parecer, no le faltaban. Marc Newson, el hombre llamado a ser el sucesor de Jony Ive, gurú del diseño de la manzana mordida, pide un poco de paciencia. Para valorar como es debido la repercusión del Apple Watch, según sus últimas declaraciones, podríamos tener que esperar incluso media década.

“Por lo que yo sé, ha sido un enorme éxito lo mires como lo mires”, ha asegurado. “Yo creo que este producto –por muchas, muchas razones de las que la gente todavía no es consciente porque no se han parado a pensarlo o simplemente no lo saben– se convertirá en algo igual de revolucionario” que el iPhone. “Creo que la gente, consumidores o analistas, es muy impaciente”.

Las múltiples caras de Apple Watch

Entretanto, los expertos se afanan por señalar los indicadores de su pobre acogida. Tras la presentación de los últimos resultados trimestrales de Apple, que cerraban “el año fiscal más éxitoso” de la historia de la compañía, algunos avisaron de una ausencia llamativa. En las cifras de ventas, el Apple Watch quedaba relegado al apartado “Otros”, donde sus datos quedaban diluidos entre accesorios (auriculares, pantallas, dispositivos de almacenamiento...), la Apple TV y el iPod.

“Si las ventas se hubieran disparado, Apple sería la primera en alardear de ello en una nota de prensa”, apuntan en The Guardian. “Al mismo tiempo, es importante recordar dos cosas. Una, que las ventas del Apple Watch han aumentado en cada trimestre, al menos según Tim Cook. Dos, que las ventas tempranas del Apple Watch ya llevan un ritmo superior que las del iPhone o el iPad, lo que quiere decir que algunos productos realmente no despegan hasta uno o dos años después de salir al mercado”.

Esta interpretación avala el argumento de Newson: a los relojes inteligentes hay que darles tiempo. Se rumorea que la próxima versión del 'smartwatch' de Apple ya se está fabricando y que podría ver la luz el año que viene, quién sabe si con la incorporación de una tarjeta SIM que atajaría la mayor crítica de Wozniak: que solo sirve como intermediario entre el usuario y su iPhone.

Parece que a los usuarios también les preocupa este detalle. Según una encuesta reciente, el 34% de los que han dejado correr el Watch afirman que está demasiado verde. El mismo porcentaje cita el precio (de los 419 euros del modelo más barato a los 13.200 del más caro) como principal obstáculo para adquirir el reloj inteligente de Apple.

Modelo de smartwatch Pebble

Tal vez por eso la irrupción de los de Cupertino en los 'wearables' haya espoleado a los competidores más asequibles. Las ventas de Pebble se han duplicado respecto al año anterior, según su máximo responsable. “Apple ha atraído muchísima atención a este espacio”, afirma Eric Migicovsky. “Se han enfocado en ser el Rolex o el Tag Heuer de los smartwatches. Nosotros, mientras tanto, estamos intentando ser el Swatch (…) Estamos construyendo algo que es divertido, un poco más colorido. Es asequible. En esencia, es simplemente otro tipo de reloj”.

Entonces, ¿las cifras de la manzana mordida son decepcionantes? ¿Peores que las de otros fabricantes? Ni mucho menos. Simplemente, las expectativas cuando se trata de Apple son más altas. Es cierto que la cosa va lenta, pero han vendido siete millones de relojes desde su lanzamiento, según estimaciones de Canalys. Más que el resto de fabricantes juntos.

Si es cierto que hay menos de dos millones de smartwatches con Android Wear en funcionamiento, como señalan ciertas investigaciones, es obvio que Tim Cook y los suyos encabezan un sector que todavía está en pañales. El comandante de Apple no ha perdido su apuesta, pero el reloj, nunca mejor dicho, corre en su contra. Con tantas bocas por cerrar, no es de extrañar que esté desesperado por venderlo. Si tiene que decir que nuestras vidas dependen de ello, lo hará. ¿Qué digo? Ya lo ha hecho.

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