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EL PETRÓLEO SE QUEDA SIN COMBUSTIBLE

Los coches eléctricos serán más baratos que los de gasolina en menos de una década

Ya se venden con la promesa de ahorro a largo plazo, pero pronto el coste de adquirir un vehículo eléctrico será tan bajo que hacerse con un vehículo de combustión será un sinsentido.

Los pros y contras de un coche eléctrico o de gasolina con los precios de luz y combustible al alza

Los pros y contras de un coche eléctrico o de gasolina con los precios de luz y combustible al alzaVisualHunt

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Para que el precio de un coche eléctrico sea inferior al de uno convencional sólo hay que esperar hasta 2025. El abaratamiento progresivo de las baterías hará que los precios de los vehículos eléctricos en Europa y los Estados Unidos caigan por debajo del coste de los automóviles de combustión de aquí a entonces, con una rebaja en torno al 77 % entre 2016 y 2030, según los datos de un informe independiente de la firma de investigación Bloomberg New Energy Finance.

Según esta fuente, el punto de inflexión llegará entonces, pero tendrán que pasar al menos ocho años hasta que se dé la vuelta a la tortilla en ese 2025. Sin embargo, si atendemos a las previsiones de los fabricantes, podría ser incluso más temprano. Desde Renault, por ejemplo, hablan de principios de la década de 2020.

La razón de que se pueda alcanzar tal paridad en un plazo tan relativamente corto no pasa sólo por la disminución del precio del coche eléctrico, sino también por el esperable aumento del coste de adquirir uno convencional.

“Tenemos dos curvas”, explicaba Gilles Normand, vicepresidente de vehículos eléctricos de la automovilística francesa. “Una es la de la tecnología del coche eléctrico reduciendo su coste porque se producen innovaciones y aumenta el volumen de producción. La otra es la del coste de los vehículos de combustión subiendo por las regulaciones cada vez más restrictivas”.

Tesla
Tesla | VisualHunt

En esta misma línea, otro estudio publicado por el grupo de investigación RethinkX se ha atrevido a ir muchísimo más lejos, tanto que sus autores llegan a predecir el hundimiento de la demanda y el precio de la gasolina en la próxima década, hasta colapsar totalmente. Según sus predicciones, el coche de combustión y su combustible desaparecerán de la faz de la Tierra más pronto de lo que pensamos: antes de que llegue 2030.

Tal afirmación se sustenta no sólo en la creencia de que el coche eléctrico se va a imponer de forma rápida y masiva, sino también en otra revolución que está en camino: la de las flotas de vehículos eléctricos (primero con y luego sin conductor) que nos llevarán de un sitio a otro con facilidad y a un precio reducido, eliminando progresivamente la necesidad de tener un automóvil en propiedad.

“El 95% de los kilómetros totales serán proporcionados por las empresas de 'transport-as-a-service' [transporte como servicio, TaaS por sus siglas en inglés], que tendrán y operarán flotas de vehículos autónomos eléctricos que ofrecerán a los pasajeros un servicio de mejor calidad, viajes más rápidos y una seguridad muchísimo mayor a un coste diez veces menor que los actuales vehículos de propiedad privada”, afirman los responsables del trabajo.

Que esta transformación en la movilidad se vaya a producir tan rápido se debe, a su juicio, a que las nuevas formas de transporte (primero el coche eléctrico, luego el eléctrico y autónomo) describirán una trayectoria de crecimiento similar a la que han seguido los teléfonos inteligentes, las cámaras digitales o los microondas en años precedentes: una curva en forma de letra S que comienza con un leve repunte, seguido de una aceleración y una tasa de crecimiento exponencial.

Logotipo de coche eléctrico
Logotipo de coche eléctrico | Visualhunt

“Uber, una empresa fundada en 2008, ya ha gestionado más viajes en 2016 que toda la industria del taxi en los Estados Unidos”, recuerdan. “Y ha sucedido en sólo dice años. Las disrupciones suceden, y están sucediendo cada vez más deprisa”.

¿Y qué pasa con la pasión que sienten los conductores por sus coches? ¿Serán capaces de renunciar fácilmente al volante y cedérselo a un robot de cuatro ruedas? Los autores del estudio creen que sí, y lo comparan con lo que pasó cuando los coches a motor sustituyeron a los de caballos.

“Nos encantaban nuestros caballos”, afirman, pero eso no impidió que los cambiáramos por un vehículo. “Los países que fracasen al hacer la transición al TaaS se convertirán en los equivalentes del siglo XXI a los países basados en el caballo que trataron de competir con las economías cuyos sistemas de transporte se basaban en coches, camiones, tractores y aviones”, sentencian.

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