EMPRESAS JAPONESAS TRABAJAN EN UN ‘EMOTION ENGINE’

EMPRESAS JAPONESAS TRABAJAN EN UN ‘EMOTION ENGINE’

Así quieren incorporar emociones a los robots en Japón

El fabricante de coches Honda está trabajando en un ‘emotion engine’, que permitirá a los robots detectar las emociones de las personas y también dar una respuesta emocional a las mismas.

Así están tratando de incorporar emociones a los robots en Japón
Así están tratando de incorporar emociones a los robots en Japón | MsSaraKelly en flickr cc

Las máquinas deberían tener emociones. Esto es lo que opinan en Japón. Así lo demuestran los esfuerzos que está haciendo Honda. El fabricante de coches está colaborando con el conglomerado japonés Softbank en lo que han llamado ‘emotion engine’.

El objetivo es que la inteligencia artificial pueda detectar las emociones de las personas que están a su alrededor. Llevado al terreno de los coches autónomos, estos deberían poder identificar el estado de su dueño, en base a sus conversaciones, sus gestos. Así se crearía un vínculo más profundo entre humano y máquina.

Y es que una de las capacidades humanas más socorridas a lo largo de la historia es detectar emociones. Es un factor importante de supervivencia. Y los robots deberían tener la capacidad de hacerlo.

El trabajo de Honda va en este sentido. No tratan de hacer que los robots tengan emociones como tal. Pero sí que respondan adecuadamente a las nuestras.

Esto implica que si una persona está enfadada o inquieta por algo, la máquina tiene que detectarlo. Solo de esta manera podrá dar una respuesta en consonancia con el humor de esta persona.

Imaginemos una situación cotidiana. Si un amigo tuyo tiene un nivel de estrés como para cortar el aire tú sabes que no es el momento para gastarle una broma. Si un robot es capaz de detectar esto, cuando tu amigo estresado le haga una pregunta lo tendrá en cuenta.

Si no sabe la respuesta tratará de comunicar a su interlocutor humano lo más amablemente posible que no la sabe. En lugar de repetir acosadoramente una misma frase impersonalizada del estilo “lo siento, esa información no está en mi base de datos”.

Honda Asimo | alxhe en flickr cc

Si lo pensamos bien este es el motivo por el que más de un ordenador se ha llevado más de un golpe.

Si se junta un momento de estrés en el que el ser humano tiende a retrotraerse a los tiempos cavernícolas con un ordenador chinchón, que no carga una página web o se reinicia de repente, es fácil que el teclado se lleve algún puño apretado o una generosa palmada.

Honda no quiere que esta situación, trasladada a la inteligencia artificial, se convierta en una bofetada a un robot.

Así que está empleando sensores y cámaras para determinar el estado emocional del usuario. De esta forma se podrá dar una respuesta adecuada.

Esto mejorará la interacción de los robots. Pero hay quien lanza otra ocurrencia. Esta tendencia también nos ayudará a conservar nuestras emociones.

Y es que si en el futuro crece desmesuradamente la interacción con las máquinas, si estas no muestran emociones, las nuestras terminarían por achicarse.

Pablo G. Bejerano | @pablogbej | Madrid | 04/01/2017

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