A lo largo de nuestro día a día, son muchos los envases que utilizamos para guardar nuestra comida. Estos recipientes de plástico conservan bebidas, alimentos y salsas para que sea posible consumirlos en diferentes momentos y lugares. Además, permiten que la comida no se estropee durante un extenso periodo de tiempo si estos envases se conservan en frigoríficos o congeladores.

Existen muchos materiales con los que se fabrican estos envases. Los hay de aluminio, cartón, vidrio, papel o biodegradables. Aunque los más comunes son, sin duda, los de plástico. La diferencia para escoger unos u otros reside en el coste y la durabilidad de estos recipientes. Mientras que algunos de estos envases son desechables y se utilizan solo para un uso, otros pueden ser reutilizables y durar incluso años.

Algunos de los recipientes hechos de plástico más comunes son las botellas de bebidas, los envases de salsas, las tazas o los táperes. Estos utensilios son muy útiles para conservar alimentos, además de ser fáciles de limpiar y almacenar en cualquier armario de casa. La utilización de este tipo de envases reduce el gasto de plásticos desechables tras un solo uso.

El componente principal de estos envases de plástico son compuestos químicos derivados de otras sustancias sintéticas que se producen a partir del petróleo. Este combustible es sometido a una gran cantidad de procesos químicos que producen el plástico como se conoce actualmente, un material de poco peso y con gran resistencia a la degradación ambiental.

En el vídeo de la parte superior te explicamos qué sustancia presente en algunos envases de plástico es nociva para la salud y cómo identificarla. Y si tienes interés en reducir tu consumo de este material, en este artículo te mostramos las claves para que reduzcas tu huella ambiental y no utilices los productos de plástico que más contaminan.

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