El rubor facial es algo natural, una respuesta común del cuerpo humano. ¿Quién no ha sentido en alguna ocasión vergüenza y se ha puesto colorado en el peor momento? No mucha gente puede presumir de haber escapado a esta respuesta involuntaria que puede poner nuestra cara roja en un momento determinado.

Este rubor facial aparece de forma súbita y es incontrolable. Por mucho que intentes taparte la cara o toser para disimular, no conseguirás que el color rojizo se vaya de tu cara. Esta respuesta fisiológica es algo común y exclusivo de los humanos. Ningún animal, ni siquiera el gorila o el chimpancé, los más parecidos genéticamente a nosotros, poseen esta capacidad de respuesta.

Situaciones en las que experimentamos rabia, vergüenza o excitación pueden suponer que nos ruboricemos. Pero no todas las personas se ponen rojas de igual modo, ya que las que tienen una personalidad tímida, introvertida o son inseguras tienen más posibilidades de sonrojarse. Esto también ocurre con las personas que tienen miedo a quedar en ridículo, sobre todo delante de personas que no conocen.

¿Se puede evitar?

Según los científicos, el rubor no es algo que se pueda evitar, ya que es una respuesta fisiológica que no se puede controlar de ninguna forma. Un consejo para poder gestionarlo sería controlar la respiración y hacer ejercicios de relajación, con el fin de controlar un poco más esta reacción. Si esto le ocurriera a alguna persona con frecuencia, existe la posibilidad de desarrollar eritrofobia, que es el miedo a ruborizarse.

Está claro que sonrojarse depende de la persona, de su personalidad y de su capacidad de gestionar situaciones comprometidas. Otro factor que interfiere es el tono de la piel, puesto que a las personas con la tez clara se les notará más ese rubor que a los que la tienen más oscura. Si quieres conocer la razón de por qué nos ruborizamos, presta atención al vídeo situado en la parte superior.

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