¿Te has preguntado por qué tenemos dos agujeros en la nariz? Si realmente tuviésemos dos gargantas tendría sentido pero, si solo tenemos una, ¿por qué necesitamos un par de fosas nasales?

Esta misma cuestión fue la que hizo que el Proyecto de Investigación del Sistema Olfatorio de la Universidad de Stanford tratara de buscar una respuesta. Y, gracias al estudio que llevaron a cabo, hoy te la podemos dar.

La primera hipótesis que se planteó es que, al igual que el resto de nuestro cuerpo, físicamente somos seres bilateralmente simétricos. Tenemos dos orejas, dos ojos, dos brazos y dos piernas. Si doblases a alguien por la mitad, podrías comprobar que, efectivamente, nuestros lados son idénticos. A excepción, claro, de alguna leve diferencia física, marcas en la piel, rugosidades, problemas de nacimiento, etc.

Esta simetría en el cuerpo tiene bastante sentido, ya que las dos orejas nos sirven para saber de dónde procede el sonido y los dos ojos para crear una profundidad y tener un mayor espacio visual. Pero esto no es aplicable, por ejemplo, en la boca o en algunos órganos de nuestro interior. Entonces, de qué sirven dos fosas nasales si podríamos tener perfectamente solo una.

Para responder a esta pregunta habría que ir más allá, y ver si las dos fosas nasales tienen alguna ventaja por encima de tener una sola. Y la respuesta es sí. Según el estudio publicado por la Universidad de Stanford, los orificios de la nariz se van alternando el trabajo de oler y respirar. Es decir, mientras una fosa nasal está realizando todo el trabajo, la otra está obstruida, y viceversa. ¿Por qué ocurre esto? Te lo contamos en el vídeo superior del artículo.

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