Usamos los billetes de euros cada día para comprar cosas desde el uno de enero de 2002. En estos diecisiete años, los países con los que compartimos monedas son diecinueve. Además, ciudades-estado como Andorra, Ciudad del Vaticano, Mónaco y San Marino hacen sus transacciones con esta moneda. A día de hoy, el euro es la segunda moneda más negociada del mundo, después del dólar utilizado en Estados Unidos.

Actualmente, el euro tiene siete tipos de billetes en circulación: 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros. Pero, desde principios de 2019, no se han vuelto a fabricar unidades del más grande, el de 500, por su relación con la comisión de actividades ilícitas, como blanqueo de dinero y fuga de capitales, tramas en el mercado inmobiliario o actividades ligadas al narcotráfico y al terrorismo en la zona euro. Aun así, estos billetes sí siguen en circulación y sí pueden seguir usándose. La única diferencia es que ya no se añadirán más unidades de esta cantidad al mercado.

La falsificación de moneda es un delito

La falsificación de moneda aparece regulada en el Código Penal, siendo un delito grave las conductas que incluyan alterarla, fabricar moneda falsa, introducir estas copas en países, transportarla, expenderla, distribuirlas o adquirirlas para su expedición. También se incluyen como delitos menos graves distribuir o expender moneda falsa siempre que se haya recibido de buena fe o cuando el importe exceda los cuatrocientos euros, ya que si la cantidad es menor, sería un delito leve.

Las penas que se aplican como castigo por la falsificación de moneda comprenden la pena de prisión de ocho a doce años y la multa de la cantidad falsificada multiplicada por diez. Así que, si no quieres correr riesgos pero te interesa lo que pasa cuando se fotocopia un billete, no te pierdas este vídeo en el que te lo explicamos.

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