VERANO, CALOR Y COMIDA

¿Te hace engordar el aire acondicionado?

Por sí solo, el aire acondicionado no provoca un aumento de kilos; sin embargo, la relación entre temperatura y apetito sí están implicadas en la subida de peso.

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El calor hace estragos en los cuerpos. Desde cambios de humor hasta dar sueño, son muchos los efectos que produce en el organismo. El aire acondicionado es un buen aliado para paliarlo, pero puede que no sea tan buen amigo y nos incite a ganar peso. ¿Cómo es posible? Cuestión de ciencia, temperatura y apetito.

La teoría es simple: cuanto más calor hace, menos come una persona. Por tanto, aunque en pleno verano las temperaturas sean altas, si el aire acondicionado refresca el ambiente se comerá más. Esto ocurre porque cuando hace calor no comemos tanto, sino que bebemos más líquidos para refrescarnos y reponer los que perdemos al sudar.

Sin embargo, cuando hace frío pasa lo contrario. Con tal de conseguir regular la temperatura, el apetito crece y el organismo pide comida. Por tanto, si se ingieren alimentos se acabará comiendo más, ya que comer "contribuye a mantener el calor corporal", como comenta el científico del CSIC Javier Sánchez Perona en su blog 'Malnutridos'.

La ciencia explica por qué el aire acondicionado nos haría engordar

En 1936, un estudio ya demostró que, una hora después de la comida, la temperatura de la piel aumentaba dos grados. Años más tarde, se realizaron estudios en ratas y se demostró que los roedores ingerían dos gramos de comida a 35 ºC y 20 cuando estaban a 24 grados centígrados. Además, a 40 ºC las ratas dejaron de comer, como comenta Sánchez Perona.

Asimismo, otros estudios han probado que una misma persona en ambientes más cálidos come hasta un 25 % menos de alimentos que en un ambiente más frío. También se comprobó esta teoría en 2015, cuando en una oficina un grupo trabajaba a 20 ºC y otro a 26 ºC. El resultado, tras dos horas de experimento y ofrecer pizza a los empleados, es que los empleados a 26 ºC consumieron 99,5 kilocalorías menos de media que los que trabajaron a temperatura más baja.

Solo con ver comida la temperatura corporal aumenta

Por tanto, de acuerdo con Sánchez Perona, "estar hambriento reduce la temperatura corporal", que aumentaría cuando se ingieren alimentos. De hecho, incluso el hecho de "ver u oler alimentos puede hacer que generes calor", comenta.

Sin embargo, si cuando se come en ambientes cálidos se ingiere comida fría, el efecto de calor disminuye. Por eso en verano apetece comerse un helado. Asimismo, comer a una temperatura inferior a 22 ºC puede aumentar el apetito y hacer que una persona coma más de lo necesario.

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