TecnoXplora » CienciaXplora » Ecología

EL ESPÍRITU DE SUPERACIÓN DEL DE PINTO

El umbral del dolor: cómo aguantó Contador corriendo con la tibia rota

Llega el final de la Vuelta a España, una ronda donde el ciclista español Alberto Contador ha logrado superar al resto. Hace un año también superó algo aún más complicado: el umbral del dolor, rodando con la tibia partida sin flojear.

Retrato de Contador

Bryn Lennon | Getty Images ¿Cómo se prepara un líder del pelotón?

Publicidad

Cuando, en la décima etapa del Tour de Francia 2014, el ciclista español Alberto Contador se bajó de la bicicleta y abandonó la prueba con la pierna lesionada, ya había recorrido nada menos que veinte kilómetros con la tibia fracturada, una lesión que habría obligado a retorcerse de dolor al común de los mortales desde el minuto cero ¿Cómo es posible que rodara un trayecto tan largo con el hueso roto?

La respuesta podría estar en la adrenalina que liberó su cuerpo durante la carrera alentado por el anhelo de subir al pódium, según concluía un estudio de la Universidad Harvard (EEUU) destinado a analizar los efectos de la competición deportiva en el organismo humano.

Durante la investigación se sometió a más de 60 participantes a actividades con distintos niveles de competitividad. Se midió la percepción del dolor de los deportistas antes y después de la prueba introduciendo un brazo en un cubo con hielo. Tras la prueba más competitiva, una carrera rápida, se incrementó el umbral del dolor, es decir, el estímulo doloroso mínimo necesario para sentir "molestia", un efecto que fue mucho mayor en los hombres que en las mujeres. Curiosamente, competir sedentariamente con una videoconsola también generó efectos analgésicos en los hombres, pero no en las mujeres.

Ejemplos fuera del laboratorio sobran, porque el de Contador no es el único caso en que un deportista que ha soportado estoicamente el dolor intentando alcanzar la meta.

El dos veces campeón de MotoGP Jorge Lorenzo llegó al circuito de Le Mans en 2008 en silla de ruedas y corrió en el Gran Premio de Francia con los dos tobillos fracturados, logrando finalmente subir al podium en segundo lugar.

Surya Bnaly, patinadora francesa, se fracturó un dedo del pie en 1995 mientras entrenaba para el campeonato europeo de ese mismo año, e impidió que la sometieran a pruebas de rayos X para poder participar y alzarse con su quinto título europeo, tras un salto triple.

¿Y qué hay de los que participan en triatlones y pruebas tan desafiantes como el IronMan? Según un estudio reciente de la Universidad de Tel Aviv (Israel), los triatlonistas sienten menos dolor que otros deportistas, algo que atribuyen a su duro entrenamiento. Un vivo ejemplo de ello es del triatleta costarricense Leonardo Chacón, que compitió en una triatlón en Londres con golpes en la espalda y quemaduras en la piel sin apenas inmutarse.

Los científicos no descartan que la capacidad analgésica de este tipo de preparación física pueda esconder una respuesta a cómo terminar definitivamente con el dolor crónico que experimentan muchas personas por diferentes patologías.

Pero no todo el mérito de este efecto calmante se puede atribuir a la adrenalina. Un trabajo de la Universidad de California publicado recientemente revelaba que cuando nos lanzamos a la carrera o nos subimos en una bicicleta liberamos endocannabinoides, es decir, moléculas producidas por nuestro propio cerebro que son similares a los compuestos activos de la marihuana o cannabis y que, además de suprimir la transmisión del dolor, alivian la ansiedad y la depresión. De ahí la relajación que habitualmente sentimos después de haber hecho mucho ejercicio.

A esto se suma que practicar algún deporte tres veces por semana, en sesiones de 40 minutos, ha demostrado ser tan eficaz para prevenir las migrañas como ciertos medicamentos usados para combatir el dolor de cabeza. Otro estudio apunta a que el ejercicio físico aumenta la liberación de un tipo de sustancias denominadas citoquinas que tienen un potente efecto antiinflamatorio. Y tampoco hay que perder de vista los beneficios del Tai Chi, un estilo tradicional de artes marciales de origen chino caracterizado por movimientos lentos y rítmicos que ha demostrado su capacidad de reducir el dolor de rodilla en personas que sufren osteartritis.

Publicidad