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LA CIENCIA TUMBA UN MITO

¿Son las urracas unas cleptómanas con los objetos brillantes?

La creencia popular de que las joyas atraen de manera compulsiva a las urracas no tiene evidencias empíricas. Algo sorprendente, porque a otras aves sí que les atraen las cosas brillantes.

"Oye, que yo no he sido..."

gonmi en Flick bajo licencia CC "Oye, que yo no he sido..."

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La ciencia ha tumbado el mito de las “urracas ladronas”, una creencia muy arraigada en Europa, tanto que dio para bautizar una ópera de Gioachino Rossini en la que una sirvienta era condenada a muerte por robar objetos de plata cuando en realidad la ladrona era una urraca. También dio pie al hilo argumental de una de las aventuras de Tintín, 'Las joyas de la Castafiore', en la que un ave roba una joya muy valiosa, e incluso el diccionario de la RAE habla de ello, diciendo que “suelen llevarse al nido objetos pequeños, sobre todo si son brillantes”.

Pero nada de eso era cierto. Aunque se suele decir que anillos, colgantes y otras barajitas son sus presas favoritas, un estudio publicado en 'Animal Cognition' ha refutado la teoría de la atracción fatal hacia el brillo de estos animales.

El estudio, realizado por la Universidad de Exeter, exonera de los cargos de cleptomanía a estos pájaros blancos y negros, tanto en cautividad como en la vida salvaje. Es más, lo que encontraron tras analizar su comportamiento fue una especie de neofobia, es decir, que experimentan cierto miedo a los objetos novedosos que pueden suponer un peligro.

En el experimento utilizaron multitud de elementos brillantes y también los mismos objetos cubiertos con pintura mate, cerca de su alimento. De las 64 veces en las que pudieron elegir las urracas solamente un tornillo o algo brillante sólo en un par de ocasiones lo hicieron, desechándolo inmediatamente al comprobar que no era comida.

La explicación del mito puede estar en que solamente nos fijamos en las pocas veces en las que estas aves pierden el miedo y roban algo brillante, aunque hay algunas excepciones, como el caso de la urraca que robaba monedas en un garaje en Rochdale. Pero no por robar una vez vamos a llamar ladrona a toda la especie. Es más, los científicos iniciaron este estudio después de encontrar pocos casos de “urracas mangantes” en una búsqueda por internet.

Es cierto que muchas aves utilizan los objetos brillantes como advertencia a los depredadores potenciales, sobre todo después del apareamiento; sin embargo, Toni Shephard, autor principal de la investigación, cuenta a la BBC que no encontraron ningún objeto brillante en la docena de nidos de urraca.

No obstante, todavía quedaría por hacer una prueba con urracas “solteras”, que pueden llegar a ser más impredecibles que cuando están en pareja.

Si Rossini levantara la cabeza elegiría mejor el título de su ópera.

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