Los expertos solo indican aplicar el sentido común: si el alimento tiene buen aspecto y olor, el alimento puede consumirse. En España, tiramos mucha comida. Datos recientes indican que somos el sexto país de la UE que más derrocha, más de 150 kilos por persona y año. Parte de ese desperdicio puede deberse a que muchos no entendemos el etiquetado de los alimentos.

Es muy importante distinguir entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. Los alimentos perecederos son los únicos que tienen fecha de caducidad y consumirlos más allá de esa fecha es peligroso. Pero muchos otros alimentos no caducan, y solo llevan una fecha de consumo preferente.

Comérselos fuera de fecha no tiene consecuencias, más allá de pérdida de sabor, sequedad, en fin, que el alimento puede no estar en las condiciones óptimas. Junto a los huevos, los yogures, los cereales o las galletas tampoco caducan.