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FALTA DE COMPROMISO POLÍTICO

La lucha contra el cambio climático pierde tirón político

Europa mantiene el objetivo de alcanzar el 20% de energías renovables para 2020, en la misma línea de las recomendaciones de la ONU. Los investigadores aconsejan “comenzar lo más rápidamente posible” las energías limpias.

Deshielo del Ártico

Deshielo del Ártico. AGENCIAS

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El calentamiento global se debe en un 95% a la actividad humana. Es una de las principales conclusiones del Panel Intergubernamental de científicos de la ONU, que el viernes pasado presentaron en Estocolmo el quinto informe sobre cambio climático.

El documento, en el que han participado 831 investigadores de 85 países, recoge las principales conclusiones científicas tras seis años de estudio, que ahora se mostrarán a los políticos.

En este informe los científicos confirman la acidificación de los océanos, el aumento del nivel del mar y de las emisiones de CO2 un 40% desde la era preindustrial y la alteración del clima, elementos que sólo intuían en 2007, cuando los investigadores presentaron el cuarto informe, en Valencia.

Aquel año fue importante, porque se logró por primera vez el consenso político sobre la responsabilidad del hombre en la aceleración del aumento de temperatura del planeta. Pero, un año después, llegó la crisis financiera y luego la económica, rebajando el apoyo de los gobernantes a las acciones que serían necesarias para mitigar este proceso.

El episodio más evidente del desinterés de los políticos por el clima llegó en la cumbre de Copenhague en 2009. Estos encuentros, que se celebran cada dos años, son el principal marco de negociación internacional en el que se mueven los gobiernos sobre cambio climático. La de Copenhague levantó tantas expectativas como después decepciones.

De poco sirvió que acudieran a la cita danesa más de 150 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el presidente de Estados Unidos Barak Obama y la canciller alemana Angela Merkel.

Los quince días de cumbre se saldaron sin un acuerdo vinculante de reducción de emisiones y Europa, principal defensora de cambiar el actual modelo energético y que había llegado a Copenhague  con los objetivos más ambiciosos, quedó en entredicho.

Ahora es precisamente la Unión Europea (UE) la región con más dificultades para rebajar las emisiones de C02, la razón principal a la que los científicos atribuyen el cambio climático.

Aunque la UE representa el 15% de las emisiones mundiales, muy por detrás de Estados Unidos y China (41,5%), se autoimpuso un férreo calendario para reducir las emisiones un 20% hasta el año 2020.

Con ese objetivo creó el mercado europeo de derechos de emisiones, que empezó a funcionar en 2005, pensado para frenar la contaminación de las industrias más intensivas en el uso de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo).

Pero el bajón en el precio del CO2, la moneda de cambio con la que juega la Comisión Europea para marcar un máximo permitido de polución a la industria, obligada a pagar en caso de superar el límite de derechos asignados a cada sector, amenaza todo el esquema.

Bruselas estimó en 20 euros el precio de partida para disuadir a los 13 sectores hoy sujetos a esta bolsa –las eléctricas y las energéticas copan la lista–, pero ese techo ahora es una quimera. La media del último mes se estancó en 5,21 euros, según Sendeco, un intermediario que opera en este mercado.

Europa mantiene además el objetivo de alcanzar el 20% de energías renovables para 2020, en la misma línea de las recomendaciones que los científicos de la ONU plasman en el informe presentado la semana pasada en Estocolmo.

Los investigadores aconsejan “comenzar lo más rápidamente posible” a fomentar el uso de energías limpias, proteger los bosques y los recursos hídricos, de los que depende la economía.

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