España lleva muchos años remoloneando con el problema deldopaje. Después de que Alberto Contador diese positivo por clembuterol, tanto José Luis Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy salieron en su defensa. La política, en un país donde el deporte lo era casi todo y tras el inicio de la crisis empieza a parecer lo único, no podía mantener una apropiada posición neutral ante el juicio a una gran estrella. Por ese mismo motivo, fueron llamativas las declaraciones del ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, cuando reconoció que en nuestro país “tenemos un problema con el dopaje“.

Por convencimiento sincero o por las presiones internacionales que hacían peligrar la concesión de los Juegos Olímpicos para Madrid 2020, a lo largo de 2013 se aprobó una nueva ley antidopaje, mejor adaptada a las exigencias internacionales. Además, la Agencia Estatal Antidopaje pasó a ser La Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte, un cambio de nombre que también pretende reflejar un enfoque que vaya más allá de la simple persecución de los tramposos.

Allí, a un equipo en el que predominan las mujeres, ha llegado Victoria Ley. Esta bióloga, que había trabajado durante los últimos seis años y medio en la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP), la institución responsable la evaluación de gran parte de las solicitudes de financiación de actividades de I+D+I en España, será la encargada de aportar la visión científica a la lucha contra el doping. Junto a Mar Plata, otra investigadora que trabaja en el Departamento de Educación e Investigación Científica que dirige Ley, ofrecen una visión sobre las posibilidades y limitaciones de su lucha.

La agencia ha cambiado de nombre. ¿Además de luchar contra las sustancias prohibidas, se va a hacer algo para asegurarse de que el deporte de élite, que por su propia naturaleza es excesivo, sea más saludable?

Ley: En la nueva ley está todo eso detallado. Hay muchas medidas nuevas con respecto a la percepción de la salud de los deportistas, habrá más controles médicos desde las categorías inferiores y además los deportistas de élite están muy controlados, tanto en el Consejo Superior de Deportes (CSD), como en sus equipos.

Por otro lado, va a haber una tarjeta de salud del deportista para que, esté donde esté y le pase lo que le pase, sus datos estén disponibles. Y en deportes más recreacionales, se va a obligar a que los clubes pongan más medidas de prevención de accidentes, como los relacionados con los problemas del corazón. No está muy claro que haya más por el deporte, pero que como son muy llamativos y suelen afectar a gente muy joven, siempre es importante evitarlos y por lo que dicen los expertos, con un simple electrocardiograma, se podrían prevenir muchos problemas de corazón en deportistas.

Plata: La ley también incluye la evaluación de los aspectos que inciden sobre la salud del deportista para tratar de eliminarlos.

¿Existe una propuesta para que de los beneficios de las competiciones haya un pequeño porcentaje dedicado a investigación en temas de dopaje y deporte?

Ley: Es una idea mía. Ojalá saliese adelante. De momento, ya la he planteado. Lo que quiero es que por cada persona que pague una entrada, el 0,1% vaya a investigación. Estaría fenomenal, porque los deportes minoritarios aportarían muy poco y los mayoritarios mucho. Creo que eso al final redunda en los propios deportistas.

¿En qué tipo de investigaciones se emplearía el dinero recaudado?

Ley:Desde prevención de lesiones hasta el tratamiento de patologías de los deportistas, incluida, por ejemplo, la investigación de aspectos psicológicos. Los deportistas tienen un agobio importante por la perspectiva de qué van a hacer cuando acaben de ser deportistas. Dejan de ser deportistas muy jóvenes, se les abre una vida que está vacía y es importante ofrecerles soluciones.

¿Ahora hay mucho dinero dedicado a este tipo de investigación?

Ley: Había dinero en el Plan Nacional de I+D dentro de un área que era la del deporte. Y en el CSD había también una convocatoria para investigar que está eliminada, pero que yo pretendo recuperar, igual este año. Asociada a esta convocatoria había becas de investigación y contratos y también espero que puedan volver a salir este año. Sobre el plan nacional, no sé. Si sale, es probable que sea todo mucho más reducido, incluidas las ayudas para las ciencias del deporte.

¿Se han realizado estudios para saber cuánta gente se dopa y qué efectos tiene esa práctica sobre la salud?

Plata: En España hay pocos estudios poblacionales. Creo que por ahora no hay más que uno, aunque somos comparables a otros países.

Ley: El estudio más serio se hizo en Australia el año pasado, e indicaba que entre los deportistas había un porcentaje bastante alto. Estos estudios son muy difíciles porque los tienes que hacer de manera indirecta, preguntando cosas como “¿tú conoces a alguien que se dopa?” o “¿crees que es fácil conseguir sustancias dopantes?” Si le preguntas a ellos si se dopan, muchos no se atreverán a responder aunque les prometas que la encuesta es anónima. De esos estudios con preguntas indirectas se llega a la conclusión de que hay un porcentaje más alto de gente que se dopa del que hay en los positivos. Eso es seguro. Y también es verdad, y lo reconocemos todos, la agencia mundial antidopaje incluida, que los controles analíticos no son eficaces para detectar el dopaje.

Plata: Históricamente, el deportista de élite sabe qué es lo que se puede detectar y busca otras alternativas. A los que se pilla en controles es gente que se dopa por sí misma, sin consejos expertos o gente a la que se le ha ido la mano o se despistan.

O gente a la que delatan, como en el caso de Lance Armstrong.

Plata: Armstrong ha estado muchos años dopándose y no se le ha llegado a pillar.

Ley: Hay algunos controles que retrospectivamente te podrían haber hecho sospechar. Pero fue más bien por temas de inteligencia. Nosotros aquí en la agencia tenemos un área de inteligencia, dirigido por Enrique Gómez Bastida, un guardia civil, que creo que nos dará muchos éxitos. A muchos deportistas de élite, que tienen gente experta, al final se le acaba pillando porque a través de la inteligencia se tiene información que indica que se están dopando. Con esa información, si le sigues, es posible que al final le acabes pillando.

Plata: Se mejoran mucho las herramientas, pero está claro que el porcentaje de los deportistas que se detectan es mucho menor que el que se dopan.

¿Hay buenos estudios que indiquen cómo afecta el dopaje a la salud?

Ley: Sí, se ha visto que en muchísimos casos afecta a la salud. Pero no solo a la salud física, sino a la salud mental. En muchos casos, los productos dopantes producen adicción, y cuando los deportistas dejan de tomarlos, sufren depresiones. Hay suicidios relacionados con el consumo de anabolizantes, cuando los dejan de tomar. Sobre todo en chicos jóvenes.

La relación entre dopaje y este tipo de problemas es difícil de demostrar, porque en muchos casos se ocultan. Incluso en algunos partes médicos hay escritas líneas genéricas diciendo que se ha tenido un golpe de calor o un fallo renal, pero no se sabe por qué, aunque hay indicios serios de que exista esa relación con el dopaje. Hay gente que hace experimentos con animales y ahí se ha visto claramente la relación, pero con personas es mucho más complicado.

Plata: Sobre los anabolizantes, entrevistando a algunos deportistas que tomaban anabolizantes, se ve que hay un porcentaje importante de ellos que han sufrido trastornos psicológicos.

¿Hay estudios que indiquen qué parte es debida al dopaje y qué parte es debida a la propia naturaleza del deporte de élite, que psicológicamente puede ser muy estresante?

Ley: Seguramente son las dos cosas. En muchos casos no han tenido una infancia normal, no han jugado con sus amigos de pequeños, no han ido a las discotecas… Tienen esa vida muy dura, y después si les va bien ganan un montón de dinero. Pero esos efectos no son tan importantes, porque el estudio incluye también a deportistas que no han tenido esas presiones y aún así han tenido problemas psicológicos.

Plata: Normalmente los estudios se suelen hacer con deportistas de menos nivel, porque con los de élite es más complicado. También, por cierto, es interesante ver algunas conversaciones con estos deportistas que explican cómo se han visto metidos en ello. Hay muchos que dicen, es que todo el mundo lo hace, porque si no no puedes competir.

Ley: Eso les pasa a casi todos. En cuanto son buenos, el entrenador les dice que si quieren competir tienen que tomar algún suplemento. Y lo llaman suplementos, al principio.

Plata: Muchos de ellos no saben lo que están tomando. Tienen a su entrenador, que muchas veces para ellos es una persona en la que confían a ciegas, y no se cuestionan lo que toman.

Ley: Les dicen “te vamos a dar suplementos de vitaminas”, y ellos ni se plantean lo que les están dando ni se lo quieren plantear. Y les va fenomenal, además.

Plata: Es que te lo está diciendo alguien que es como tu padre.

Ley: A esa edad, más que tu padre.

Plata: Es verdad que en todos los estudios que hay, la persona de referencia es el entrenador. Luego hay otro grupo que es gente que moralmente no siente que estén haciendo nada malo.

Una forma de hacer nuevos productos dopantes es el reciclaje de fármacos que se utilizaban con objetivo terapéutico y después pasan a utilizarse para mejorar el rendimiento deportivo. La EPO sintética, por ejemplo, se empezó a comercializar para combatir la anemia y se convirtió en sustancia dopante para muchos deportistas. ¿Hay una tarea de prospección para adelantarse a ese tipo de situaciones?

Ley: Sí, sí que existe. Es una labor a nivel internacional. De hecho el año pasado hubo una reunión en París entre la industria farmacéutica y las agencias antidopaje. Se llegó a un acuerdo por el que la industria farmacéutica se comprometía a informar a las agencias antidopaje si tenían algún principio activo que mejorara el rendimiento. Así, las agencias antidopaje podrían desarrollar métodos de detección antes de que saliera al mercado esos productos o por lo menos más rápido que hace unos años. Pero esto es muy reciente. Hasta el año pasado, cada uno iba por su cuenta y no había mucha cooperación. Pero esto son las farmacéuticas legales. Luego está el mercado que, por ejemplo, hay en China. Allí te pueden hacer de todo y por supuesto no van a firmar ningún acuerdo con las agencias antidopaje.

Plata: De hecho fármacos sobre los que ha habido últimamente alerta, que están en fase de desarrollo o incluso que se ha abandonado el proceso por los riesgos que se tiene para la salud, en el mundo del deporte se están consumiendo como productos dopantes. Eso significa que alguien lo está fabricando.

Ley: Hay un mercado enorme ilegal que sobre todo es en China.

¿No hace falta mucha tecnología para producir estas sustancias?

Plata: Ahora mismo en China producen de todo, tienes péptidos, tienes EPO, incluso productos que ni siquiera han llegado a ser fabricados legalmente, que se han quedado en la fase de prueba.

Se ha hablado de utilizar la terapia génica para intervenir sobre el propio genoma y cambiarlo para hacer que esté mejor adaptado a la competición. ¿Se sabe si se está haciendo ya?

Ley: Eso es más difícil, porque realmente tiene que ser alguien muy experto y de mucho nivel para poder hacerlo y además, creo que les da un poco más de miedo a los deportistas. Una vez que te lo metes, luego no es tan fácil controlar que vaya a dejar de transcribirse ese gen al cabo de una temporada. Una pastilla cuando la quieres dejar de tomar, la dejas, pero el dopaje genético todavía no te permitiría hacer eso.

Plata: No hay datos de que se esté utilizando.

Ley: A lo mejor hay alguien que lo está probando, porque hay mucha gente que haría cualquier cosa para ganar una medalla. Incluso si le dicen que se va a morir en cinco años, un porcentaje muy elevado de deportistas dice que se tomaría una sustancia dopante aunque tuviese riesgo de morirse al cabo de cinco años. Cifras que pueden rondar el 40%, es un porcentaje increíble.

Con este tipo de actitudes y teniendo en cuenta que la tecnología para producir sustancias dopantes no es tan sofisticada y se pueden introducir en el cuerpo de una manera controlada, ¿qué esperanzas hay de que se pueda ganar esa guerra?

Ley: Reducir sí, pero acabar con él, creo que nunca.

Plata: Antes solamente se actuaba en el control de dopaje, en tomar muestras, analizarlas y demás. Además de mejorar mucho en ese aspecto, se han incorporado otros que son muy importantes, como el tema de la educación. Es algo que hasta ahora no se había tenido muy en cuenta y se ha visto que es donde hay que actuar. Esa labor de educación y prevención, a partir de los 12 años, tiene una efectividad contrastada, también en otros campos, como el del alcohol o el tabaco.

Ley: Los métodos analíticos se mantienen, porque es necesario, pero se trata de hacerlos de manera más racional y más dirigida. Pero también, junto a eso, las medidas más eficaces, aunque sean a más largo plazo, son las que tienen que ver con la educación. En Japón, por ejemplo, no se dopan porque por su educación, se sienten mal cuando hacen ese tipo de trampas.