Entre los damnificados por la caída del ladrillo y el éxodo de las grandes concesionarias de infraestructuras también están los geólogos, esos auscultadores de la tierra que durante una década han participado del animoso ritmo de construcción de carreteras, puentes y de la explosión de líneas de tren de alta velocidad.

La guinda llegó en 2006, cuando se aprobó la ley que obliga a realizar los mismos estudios del terreno para el AVE en las viviendas nuevas. La llegada de esta norma supuso “la explosión de empresas de ingeniería geológica, que se ha terminado con la crisis”, comenta Luis Suárez, presidente del Colegio Oficial de Geólogos.

Acabada la fiesta y con un 12% de paro entre los 3.500 colegiados en España, estos profesionales de las ciencias buscan nuevas líneas de investigación, por su cuenta. Si quieren trabajar en España les toca emprender, el gran mantra del panorama laboral actual. “En el futuro no habrá empleo fijo, y los geólogos saben de geología, pero menos de marketing y ventas, ser emprendedor no se estudia”, remata Suárez. Este organismo celebra el jueves una jornada sobre emprendimiento en la que se darán pistas sobre cómo alumbrar una idea de negocio y financiarla.

Energías renovables, descontaminación de aguas subterráneas y vertederos son algunos de los huecos por los que colarse y seguir trabajando. “Cada vez más gente tiene iniciativa, y ayudamos a saber cómo financiarse, acceder a ayudas o cobrar de la Administración”, comenta Benito Eladio Rivera, geólogo y uno de los fundadores de la Plataforma de Geólogos Emprendedores, creada hace tres años para dar respuesta al empuje de este colectivo.

Ya son veinte las empresas que han salido de este vivero, en su mayoría orientadas al desarrollo de la geotermia- el aprovechamiento  del calor terrestre para climatizar las viviendas-, y a la descontaminación de suelos. La crisis ha dejado suelo barato de empresas que se han visto obligadas vender sus naves de producción. Al cambiar de actividad, el comprador está obligado por ley a realizar un análisis del medio para garantizar la salubridad del lugar, una especialidad de los geólogos.

Otros están optando por dejar la austera España y ponen rumbo a Chile, Bolivia, Colombia, Argentina, México, Canadá, Sudáfrica y Australia, donde “la profesión está mejor valorada que en España, aquí no se percibe el valor de la geología para la sociedad”, concluye Rivera. Fuera hay trabajo en la minería y en el fracking, la polémica técnica de fractura hidráulica para extraer hidrocarburos no convencionales de la roca, “de la que todo el mundo habla y de la que pocos saben”, remacha Suárez.