Por norma general, solemos pensar que los gatos son más huraños que otras mascotas, como los perros. Aparentemente son más independientes y, por su comportamiento, necesitan menos de los cariños que podamos darles los humanos. Pues bien, un reciente estudio ha venido para desterrar esta idea y demostrar que entre los gatos también los hay muy amigables. Aunque no todos.

El experimento, en el que participaron 46 gatos, la mitad domésticos y la otra mitad de un refugio de animales, consistió en colocar a cada uno de ellos en una habitación con una persona. Durante dos minutos, esta persona debía ignorar por completo al animal, mientras que en los dos minutos siguientes sí que tenía que hacerles caso, llamarlos por su nombre y acariciarlos. Ahí quedó demostrado que los gatos pasaban mucho más tiempo con los humanos cuando se sentían atendidos.

"En ambos grupos, encontramos que pasaban mucho más tiempo con las personas que les prestaban atención que con las personas que los ignoraban", asegura Kristyn R. Vitale, autora principal de la investigación que ha sido publicada en la revista ‘Behavioural Processes’.

Previamente, Vitale ya había realizado otra investigación que le habría servido para comprobar que los gatos prefieren interactuar con los humanos en lugar de comer o jugar. Las conclusiones de ambos estudios apuntan a que los gatos necesitan tener más opciones y no solo la de estar en compañía de los humanos. "Incluso en la fase de atención, el gato tenía mucho control, y eso es realmente lo que creemos que les gusta: la capacidad de irse”, apuntaba Mikel Delgado, que estudia el comportamiento de los gatos en la Escuela de Medicina Veterinaria Davis de la Universidad de California. "No es que estén al margen. Es solo que quieren una opción”.

Hubo una diferencia entre los gatos domésticos y aquellos que procedían del refugio: estos últimos pasaron más tiempo tratando de llamar la atención de la persona desatenta. Quizá esto se deba a que necesitaban más atención por su día a día alejados de los humanos. Otro experto señala que se debe tener en cuenta que los gatos son territoriales, por lo que el entorno les condicionó para actuar de una u otra forma.

En definitiva, el estudio demostró que los gatos son como nosotros: los hay más amistosos y los hay más huraños.