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REACCIONAN COMO UN NIÑO DE 7 AÑOS ANTE ALGUNOS PROBLEMAS

Estos cuervos son unos auténticos pillastres

La palabra “pájaro”, en lenguaje coloquial, se puede referir a una persona astuta o con malas intenciones, y esa acepción viene que ni pintada si miramos cómo se comportan algunas de las especies, como el cuervo, cuya capacidad nos ha vuelto a deslumbrar en un nuevo estudio.

Estos cuervos usan principios de física básica para resolver problemas

Sarah Jelbert / Universidad de Auckland Estos cuervos usan principios de física básica para resolver problemas

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Los cuervos no son esos animales siniestros reflejados en el poema de Edgar Allan Poe, sino que muestran en muchos casos su capacidad de “razonar” en contextos en los que atribuyen cambios alrededor a la presencia humana, tal como han constatado muchos experimentos.

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Son muchos los estudios que se han llevado a cabo con estas aves, mostrando sus habilidades para usar ramitas para pescar insectos o su capacidad para utilizar espejos para detectar comida.

Puede parecer mentira pero son capaces, en condiciones de cautividad, de curvar un alambre para lograr sacar un alimento situado dentro de una cubeta con agua. Pero hay más: son capaces de alternar entre tres utensilios distintos para conseguir su objetivo.

También destacan en su increíble reconocimiento de voces, no solamente de los de su misma especie, también las voces humanas, distinguiendo fácilmente las familiares y las que son una amenaza. Ya sabes, cría cuervos... y casi serán más listos que tú.

¿Os imagináis a un cuervo reaccionando ante problemas como un niño de 7 años? Pues los cuervos de Nueva Caledonia, que se han mostrado inteligentísimos en diversos experimentos, han vuelto a sorprender, según un nuevo estudio publicado en 'PLoS ONE'.

Estos cuervos han sido colocados frente a dos tubos, uno con arena y otro con agua, en los que se hallaba un trozo de carne al que no podían acceder con su pico. Alrededor tenían unas piedras de diverso tamaño -algunas con oquedades– y otros objetos de goma que flotaban colocados adrede por el equipo de la Universidad de Auckland.

Los cuervos mostraron una gran capacidad de discernimiento utilizando los objetos más grandes y sólidos para elevar el nivel de agua y obtener su recompensa, pasando completamente del de arena (como si supieran de antemano que el nivel no iba a subir) y demostrando unos conocimientos de física básica como el de un niño de entre 5 y 7 años.

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Por si fuera poco estos cuervos entienden la teoría de los vasos comunicantes, en unos ensayos en los que el animal comprende que echando piedras en un recipiente sube el nivel del otro. Sin comprender el fondo de la cuestión y habiendo sido entrenados para este segundo problema, lo más reseñable es su capacidad de distinguir entre los distintos objetos que podía utilizar.

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Esta historia se encuentra recogida en una fábula de Esopo cuya moraleja es que “los momentos de crisis son fuente para el ingenio” y en la que describe la misma situación de un cuervo frente a una tinaja de agua.

Eso sí, los cuervos tardaron varios intentos en conseguirlo y que no supieron reaccionar ante problemas más complejos, así que aunque este comportamiento animal nos sorprenda estos dilemas planteados en el estudio un niño de 7-8 años lo resolvería en un único intento.

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