El pasado 27 de febrero la Generalitat Valenciana enviaba una circular informativa alertando a los agricultores: mucho ojo con la 'Trioza erytreae'. Razones no faltan: es un insecto portador de una de las enfermedades agrarias más devastadoras de la actualidad.

El insecto es el profeta, y el 'dragón amarillo' su plaga. Debe su nombre a la traducción literal del vocablo chino 'huanglongbing', que bautiza a la enfermedad originaria del gigantesco país. Ataca a los árboles cítricos como limoneros o naranjos, y hace que sus frutos adquieran un aspecto exterior bicolor, inutilizando su fruto y jugo y arruinando plantaciones enteras.

El mal, causado por bacterias inoculadas por los insectos o extendidas gracias a injertos, también se conoce como 'greening', y ha llegado ya a zonas tan diversas como Sudáfrica o California, así como a franjas de Latinoamérica, donde hay en marcha diversas campañas de información y concienciación.

En Brasil o China se ha ordenado recientemente la tala y quema de 27 millones de árboles aquejados por este mal. Porque ese es el único remedio: la destrucción de cualquier posible infectado antes de que el mal se extienda, previa inmovilización y aislamiento

Se trata de un insecto pequeño, similar a un pulgón, con alas transparentes, que suele posarse levantando la parte trasera de su tronco. Es un psílido africano, habitual en la zona tropical y subtropical del continente, que hace unos doce años llegó a las Islas Canarias.

Pero el problema acaba de empezar: semanas antes de ese aviso de la Generalitat se habían detectado algunos ejemplares en zonas de Galicia, así que se teme por una rápida expansión de la enfermedad. Por nuestro clima, y por la incidencia de árboles cítricos en el país el impacto podría ser demoledor en términos ambientales y económicos.