En este lugar se sacrifican 600 animales al año para satisfacer al mercado asiático de productos milagreros y cosméticos, según los cálculos de esta organización. Y es que hay gente dispuesta a pagar hasta 23.000 euros por un ejemplar de tiburón ballena.

Se calcula que este gigantesco animal, de unos 12 metros de longitud, lleva navegando los océanos desde hace 60 millones de años y, después de tanto tiempo, este mercado clandestino está empujándolo hacia la desaparición.