Además del calor, los mosquitos son unos de los peores enemigos de las vacaciones estivales ¿Cómo usar la ciencia para ganarles la batalla? ¿Qué debemos hacer y qué no para deshacernos de sus sangrientas intenciones?

En primer lugar, para ganar a tu enemigo tienes que conocerlo bien: no es un mosquito, es una hembra, ya que solo ellas pican y te chupan la sangre. Las hembras de estos dípteros de la familia de los nematóceros necesitan comer sangre de mamífero para que los huevos que pondrán más tarde en cualquier agua estancada cercana puedan ser fértiles y prosperar porque solo en ella están las proteínas necesarias para ello. A ella también le va la vida.

Sabiendo esto podemos descartar amenazas: si el mosquito de tu habitación tiene unas antenas largas y ramificadas en la cabeza ya sabes que no te va a picar, ese es el macho. Las hembras cambian las antenas por una trompa larga muy característica.

El mosquito hembra se sentirá atraída por cuatro cosas: luz, calor, olor y dióxido de carbono. Utilizar estas claves te dará cierta ventaja. Por ejemplo, una ducha refrescante antes de dormir es una buena idea, aunque solo te dará unos minutos de paz: en cuanto tu cuerpo supere la temperatura ambiente, la mosquita atacará de nuevo.

Controlar la luz es un clásico. Una bombilla encendida con una ventana abierta es una batalla perdida porque el soldado solitario tendrá refuerzos para acribillarte, así que ventila siempre la habitación a oscuras. Si hay algo de luz en la habitación recuerda que los mosquitos prefieren los colores oscuros, y que sus favoritos son el rojo, el azul marino o el negro. Usa prendas claras (y nada de estampados de flores).

El dióxido de carbono es más difícil de vigilar, pues es un compuesto cuya emisión no podemos controlar voluntariamente en nuestra respiración. Sin embargo sí sabemos que hay personas que emiten más por su tamaño, metabolismo o condición, como las embarazadas o las personas mayores.

A este respecto, si quieres tender una trampa a tu enemigo en un cuerpo a cuerpo coloca un vaso con un par de comprimidos efervescentes en la mesilla y el mosquito acudirá a su llamada: estos medicamentos liberan una cantidad de anhídrido carbónico irresistible. Es la hora de usar el zapato.

El olor es otra clave importante, una de las razones por las que los mosquitos hembra pican a unos más que otros (porque algunos olores corporales son más irresistibles para ellas que otros). Por ejemplo, a las mosquitas de la familia de los Anopheles gambiae les encanta el olor de los pies, concretamente el que produce una bacteria allí presente (que también está también en el queso), que les vuelve locas.

En general los mosquitos acudirán a la llamada de pieles con mayor presencia de amoniaco, ácido úrico, ácido láctico y acetona. Se trata de componentes del sudor producido durante el ejercicio. La ciencia ha descubierto también que a los mosquitos les atrae menos el sudor joven que el viejo, en el que se están produciendo cambios químicos.

Si después de hacer deporte no limpiamos estos restos con una buena ducha no tendremos ninguna opción de victoria. También es clave mantener una temperatura en la habitación que no nos haga sudar y desprender más olor corporal.

Pero ojo, les atrae el mal olor... pero también el bueno: de nada sirve una buena ducha si utilizamos geles y champús demasiados perfumados, porque si son irresistibles para nosotros imagina para un ser tan pequeño.