El Gobierno de Nepal anunciaba a mediados de febrero una llamativa medida para limpiar el basurero en el que se ha ido convirtiendo el techo del mundo al hilo de expediciones que dejan tras de sí botellas de oxígeno, tiendas de campaña y basura: en su descenso del Everest, los alpinistas deberán bajar con ellos hasta ocho kilos de residuos y depositarlos en el campamento base.

La norma, que empezará a aplicarse a partir del próximo mes de abril, llega a apenas un mes del momento álgido para la ascensión de la montaña, cuando expedicionarios de todo el mundo quieren intentar conquistar el pico de 8.848 metros sobre el nivel del mar.

Entre los restos abandonados en ocasiones se encuentran incluso los cuerpos de los aventureros que no lo consiguieron, al no descomponerse por el frío extremo.

El Ministerio de Turismo abrirá una oficina a los pies del campamento base, donde los alpinistas deberán depositar los residuos. Hasta ahora, el Gobierno imponía el pago de una fianza de 4.000 dólares antes de la ascensión, que se devolvía a los escaladores si probaban que traían basura con ellos. Pero el Ejecutivo reconoce que la medida no ha servido para limpiar la zona, donde resulta casi imposible saber cuánta basura hay acumulada bajo el hielo, y entre las nuevas condiciones figura la amenaza de llevar ante los tribunales a los alpinistas que no bajen los ocho kilos de residuos.

En esa oficina se ofrecerá además asistencia médica y algo así como la intermediación en los conflictos que a veces surgen entre los escaladores y los sherpas, algunos tan sonados que han protagonizado titulares en prensa.

Un río de gente

Más de 4.000 personas han culminado el Everest desde 1953, el año de la primera conquista por el neozelandés Edmund Hillary y su sherpa, el nepalés Tenzing Norgay. De las 230.000 personas que visitaron Nepal en 2013 para hacer senderismo en el Himalaya, casi la mitad del turismo que recibe el país cada año, 810 eran candidatos a ascender a la más alta de esta cadena de montañas.

Los 3.300 millones de dólares que ingresa cada año Nepal por las visitas de escaladores y aficionados a la montaña han hecho del Himalaya una industria turística que alimenta a miles de hoteles, sherpas y guías. De ahí que el pasado mes de febrero el Ministerio de Turismo anunciara la rebaja en el canon que pagan los alpinistas por ascender el Everest. A partir de 2015, los escaladores en solitario pagarán 11.000 dólares en lugar de los 25.000 actuales.

“Esperamos atraer a más alpinistas y al mismo tiempo mejorar la gestión de las expediciones”, ha comentado en la prensa el responsable del departamento de Montaña de Nepal, Madhusudan Burlakoti, en referencia al extra que se cobrará a partir del año que viene en función del número de personas por grupo de escaladores. La medida ha sido recibida con inquietud por las asociaciones de alpinistas al considerar que pone en peligro a los expedicionarios si no forman parte de un equipo.