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UN ESTUPENDO JARRO DE AGUA FRÍA

Las duchas frías son buenas (entre otras cosas, adelgazan)

Con la caliente te relajas y duermes mejor, pero estas aletargado, no consigues bajar de peso y te estás achicharrando la piel y las uñas. ¿Has pensado pasarte a las duchas frías?

Menos drama que no es para tanto, hombre ya.

Flickr Menos drama que no es para tanto, hombre ya.

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Ya está aquí el calor y con él las interminables horas de sudores, las noches en vela y el atoramiento mental. Vamos, que en lo único que piensas todo el día es en darte zambullirte en el agua para que tu temperatura corporal corporal deje de ser similar a la de un horno crematorio. ¿Una buena ducha helada? Estupenda idea, y no sólo por el calor.

Seguramente ya habrás escuchado hablar de los beneficios de ducharte con agua helada. ¿No? Pues entre otras muchas cosas, mejora la circulación sanguínea, te deja la piel como un bebé y es una herramienta ideal para reducir el estrés. Es más, un estudio realizado en 2008 llegó incluso a asegurar que las duchas frías son eficaces para combatir la depresión.

Y cómo no, luego están todos aquellos que aseguran que si te duchas con agua fría durante todo el año evitarás resfriarte gracias a la regulación de tu temperatura corporal. Exacto, hablamos de esas personas que incluso van en chanclas en pleno diciembre porque “ya se han acostumbrado”.

Al margen de estas creencias un tanto extremas que tantos fans tienen, ¿qué pasaría a corto plazo si te duchases solo con agua fría al menos una semana? Si decides probar esta técnica durante siete días -y, a modo de detalle, te das un agua todos ellos- notarás los siguientes resultados:

Aprovechas más el tiempo

Te espabila tanto -y es tan desagradable las primeras veces- que lo más normal es que la duración de tu baño mañanero sea mucho más breve que cuando te metes bajo el agua caliente. De ahí que, sin darte ni cuenta, el tiempo te cunda mucho más porque estás más despierto de lo habitual. ¿Duchados, vestidos y desayunados en la mitad de tiempo? Es posible.

Si eres de baño nocturno, vete haciendo a la idea de que te toca trasnochar y aprovecha esos minutos extra en vela y totalmente despejado.

Mejora tu piel (y cabello)

Dicen los expertos en dermatología que una exposición prolongada al agua -especialmente si esta está caliente- puede quitar la piel de los aceites esenciales causando irritación y sequedad. Como tus duchas frías son raudas y veloces notarás como tu piel está nutrida y brillante en lugar de arrugada y escamada.

En cuanto al pelo, haz memoria de cuántas veces has pensado si el personal de la peluquería quería que se te congelasen las ideas o era un castigo gratuito. No son malas personas, de hecho lo hacen por tu bien: lavarse el pelo con el agua muy caliente lo deteriora mucho más rápido. Una semana de duchas frías y recuperará fuerza y brillo.

Y encima ahorras en la factura del agua
Y encima ahorras en la factura del agua | Flickr

Vas más al baño

Ni té ni tá: resulta que el agua fría tiene un importante efecto diurético, así que es difícil entender por qué no está recomendado en todas las dietas para adelgazar. Una semana de estas duchas refrescantes mejora las cualidades depurativas del organismo ayudándote a eliminar toxinas a toda velocidad y evitando que se generen nódulos de grasa.

Adelgazas:

Vaya, pensabas que te estabas dando una ducha caliente relajarte y nadie te había dicho que en realidad era engordante. Exageraciones al margen, siguiendo con el hilo de su potencial diurético, al ducharnos con agua fría aceleramos el metabolismo y este se pone las pilas para producir calor y mantener nuestra temperatura corporal.

Eso sucede porque en el proceso se activa la grasa marrón, que es la que te ayuda a quemar a su archienemiga la grasa blanca, también conocida como lorzas o michelines. Una refrescante pérdida de peso.

El cuerpo se acostumbra

Igual que cuando te estás dando un baño caliente tu cuerpo pide que la temperatura del agua sea cada vez superior, cuando es una ducha fría puedes seguir bajando el termostato más y más y no notarás congelación. Al contrario, terminarás por estar la mar de a gusto bajo el chorro helado.

Cuando creas que la combustión espontánea es la única alternativa para tu organismo, no lo dudes más: un buen jarro de agua helada y tu salud te lo agradecerá. Adrenalina en estado puro para revitalizar cuerpo y mente y -de paso- quitarte esa sensación de calor asfixiante.

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