Esto ocurrió fundamentalmente por dos motivos:

1) En la zona donde impactó hacía mucho frío.

2) El barco fue construido con acero.

Esto no habría pasado si hubiera hecho calor o si el barco hubiera sido de aluminio. ¿Quieres saber por qué?

Para verlo vamos a congelar muestras de acero y de aluminio con nitrógeno líquido a −195,8 °C y las vamos a someter a una enorme fuerza gracias a un montaje especialmente diseñado para ello.

Las propiedades del acero cambian drásticamente a bajas temperaturas. Este material, sumamente resistente a temperatura ambiente se vuelve frágil y fácil de partir, tal y como le sucedió al Titanic. Esto es lo que se conoce como “transición dúctil-frágil”.

Las propiedades del aluminio, sin embargo, se mantienen a pesar de las bajas temperaturas. Si el Titanic hubiera sido de aluminio, probablemente se habría abollado al chocar, pero habría permanecido de una pieza.

Esto explica por qué un barco diseñado para ser muy resistente se partió de una forma tan espectacular, ahora sólo queda el misterio de si Jack podría haber sobrevivido compartiendo la tabla con Rose.