MIDE TUS EXPECTATIVAS

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Por qué las tartas y las manualidades nunca te salen como en los vídeos de YouTube

Cuando vemos un tutorial de YouTube una y otra vez, nos inflamos de autoconfianza y sobrestimamos nuestra capacidad para llevar a cabo la actividad que tan fácil le resulta al protagonista de las imágenes.

Cuantas más veces vemos un tutorial, más capaces nos vemos para conseguir la hazaña que nos muestra
Cuantas más veces vemos un tutorial, más capaces nos vemos para conseguir la hazaña que nos muestra | Steven Depolo I Flickr

Lucía Caballero | @Lulucille_ | Madrid | 09/04/2018

Los hay de todo tipo: desde aquellos que te enseñan cómo cambiar picaportes o pelar un huevo cocido hasta los que te dan las pautas para hacer una deliciosa tarta o una original lámpara para tu hogar. El catálogo de tutoriales de YouTube, que al principio parecían centrarse en la resbaladiza informática, se ha ampliado hasta tocar casi cualquier tema imaginable.

En las imágenes que te muestra la pantalla del ordenador o el móvil, los pasos parecen la mar de sencillos. Un poco de pegamento por aquí, un poco de harina por allá, una pizca de entusiasmo y ¡listo! O esa es la sensación que tenemos mientras vemos a nuestro profesor virtual desenvolverse con soltura ante la cámara. Pero, a la hora de ponerte manos a la obra, la cosa cambia.

Al final, rodeados de superficies sembradas de potingues y basura, observamos el resultado como si acabara de llegar de otro planeta: ni la tarta ni la lámpara se asemejan mínimamente a las del vídeo ni el picaporte de la puerta está derecho. ¿Pensábamos acaso que íbamos a convertirnos en maestros pasteleros o manitas del hogar en unas horas gracias a YouTube, Facebook o Instagram?

La respuesta es afirmativa. Al menos según un estudio publicado recientemente en ‘Psychological Science’, que sugiere que los tutoriales que circulan por internet nos hacen creer que adquiriremos nuevas habilidades y nos llevan a sobrestimar nuestra capacidad. Pero, si bien podemos aprender ciertas destrezas, en ningún caso nos convierten en expertos. Mucho menos sin la suficiente práctica.

“Cuanto más vemos a otros, más sentimos que podríamos desarrollar la misma habilidad, incluso aunque nuestras capacidades no hayan cambiado lo más mínimo”, dice Michael Kardas, coautor del trabajo e investigador de la Universidad de Chicago. “Nuestros resultados sugieren que observar a otros, simplemente, podría llevar a las personas a probar destrezas para las que no está preparadas o capacitadas”, asegura Kardas.

Manteles y dardos

Para comprobar si los tutoriales nos ayudan a mejorar nuestras habilidades, Kardas y un colega han realizado seis experimentos diferentes. En el primero, llevado a cabo a través de internet, pidieron a más de un millar de participantes que vieran un vídeo educativo, leyeran las instrucciones o pensaran en cómo hacer el típico truco de quitar el mantel de la mesa sin que se caigan los platos y cubiertos colocados sobre él.

Aquellos voluntarios que vieron las imágenes 20 veces se mostraban mucho más seguros y capaces que quienes las observaron una única vez, un aumento de autoconfianza que no ocurría en ninguno de los otros dos casos.

Ver los tutoriales varias veces nos hace pensar que esa tarta o manualidad va a salirnos bien | Youtube

En segundo lugar, con el fin de averiguar si esta percepción se correspondía con el desempeño real, los investigadores pusieron a prueba a otro grupo de personas que debían jugar a los dardos. De nuevo, quienes vieron un tutorial 20 veces experimentaron un chute de seguridad: pensaban que conseguirían muchos puntos, que tenían altas posibilidades de acertar en el centro y que habían mejorado técnicamente con el vídeo. Pero sus sensaciones iniciales no coincidían con la realidad: esas personas no lo hicieron mejor que quienes solo habían visto las imágenes una sola vez.

Los autores del estudio obtuvieron el mismo resultado cuando probaron con otras actividades, por ejemplo hacer el ‘moonwalk’ como si fueran Michael Jackson, jugar a un videojuego o hacer malabares. Cuantas más veces veían el vídeo los participantes, más sobrestimaban sus capacidades.

Kardas y su colega comprobaron, además, que el fenómeno solo sucedía cuando los espectadores podrían observar las manos del protagonista del tutorial y que saber detalles técnicos o pasos específicos no ayudaba a las personas a juzgar mejor sus habilidades.

Según los investigadores, sus hallazgos son útiles para cualquier aficionado a este tipo de vídeos tan instructivos.

“A cualquier persona que busca pistas ‘online’ antes de llevar a cabo una actividad, desde recetas de cocina a reparaciones del hogar, le vendría bien saber que podría estar sobrestimando sus capacidades y debería ser cauto antes de intentar hacer lo mismo”, advierte Kardas. No significa que debas perder por completo la confianza en ti mismo, sino que seas consciente de tus conocimientos y habilidades reales.

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