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UN EXPERIMENTO CON 28 PERSONAS

Lo que pasa en tu cerebro cuando vas a un museo

Cuando te sientas decaído, prueba a darte una vuelta por una pinacoteca

Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid

Wikipedia Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid

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Semir Zeki, experto en neurobiología y neuroestética del University College de Londres, ha demostrado que contemplar una bella obra de arte produce en tan sólo 10 segundos un aumento inmediato del flujo sanguíneo en zonas del cerebro relacionadas con el placer. El efecto equivale a la sensación de estar enamorado.

Concretamente, en un experimento con 28 sujetos sin conocimientos previos de arte, Zeki comprobó que las obras que más placer producen son las del paisajista inglés John Constable y las del pintor neoclásico francés Dominique Ingres.

Por otro lado, de acuerdo con un estudio publicado en la revista 'PLoS One', todas las obras de arte que percibimos como bellas activan la corteza órbito-frontal medial, un área del cerebro en la que residen el centro de la recompensa y el placer. Y que, según pudieron comprobar Semir Zeki y sus colegas en una serie de experimentos, nunca se activa ante obras de arte consideradas “feas”.

A esto se le suma que mirando una obra de arte que nos mueve y nos causa alguna emoción (placer, diversión, tristeza, miedo, disgusto, belleza o una sensación de gozo profundo) se ponen en marcha las mismas neuronas que usamos para reflexionar sobre nosotros mismos, soñar despiertos o imaginar nuestro futuro, tal y como demostraron Edward Vessel y sus colegas de la Universidad de Nueva York en un estudio realizado con resonancia magnética.

Decía el escultor Auguste Rodin que una mujer que se desnuda "es una imagen fulminante, como el sol que traspasa las nubes”.  Y neurocientíficamente hablando no iba desencaminado. Si la pieza artística que tenemos ante nuestros ojos muestra un desnudo, la respuesta cerebral es mucho más veloz que con figuras vestidas. Concretamente científicos de la Universidad de Tampere en Finlandia demostraron que el cerebro humano procesa las imágenes de cuerpos desnudos en solo 0,2 segundos.

Y la cosa no acaba ahí. Cuando en el siglo XVI el italiano Miguel Ángel esculpió las figuras atormentadas de 'Los Prisioneros' ('Prigioni') no imaginaba el efecto que produciría contemplarlas. Estudiando la reacción del cerebro humano ante las esculturas, David Freedber y Vittorio Gallese llegaron a la conclusión de que la corteza premotora ventral responde del mismo modo que cuando se contraen los músculos que parecen moverse en las figuras de mármol.

La clave está en las 'neuronas espejo', que también responden cuando al observar el cuadro 'Desastres de la Guerra' del español Francisco de Goya, repleta de cuerpos heridos y mutilados, se activan las áreas del cerebro que intervienen en la percepción del dolor, según publicaban los investigadores en la revista 'Trends in Cognitive Science'.

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