El cobre que recubre las moneda es un material paramagnético. Esto quiere decir que en presencia de un campo magnético se imana, convirtiéndose en un pequeño imán temporal que atrae a la siguiente moneda.

Así se pueden ir pegando unas monedas a otras. Cuando separamos las monedas del imán, el campo magnético sigue actuando sobre ellas por inducción que los separa.

El campo magnético depende inversamente de la distancia al cuadrado, por eso si separo lo suficiente el imán, el efecto desaparece.