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EL ABUSO DE COMIDA SANA PODRÍA CONTRIBUIR A UN AUMENTO DE LA OBESIDAD

¡Ojo con la comida sana! Nos atiborramos porque creemos que nos llena menos

Un grupo de investigadores de la Universidad de Texas ha realizado varios estudios y ha llegado a la conclusión de que cuando consumimos alimentos saludables lo hacemos en cantidades mucho mayores que las recomendadas. Los expertos destacan que los consumidores creen que los productos sanos les llenan menos que los poco saludables.

Ojo con los alimentos sanos: Nos atiborramos porque creemos que nos llenan menos

Universidad de Cornell Nos atiborramos de alimentos sanos porque creemos que nos llenan menos

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Lo tenemos claro: para combatir la obesidad hay que cambiar de hábitos, reducir el consumo de grasas y aumentar el de alimentos saludables. Sin embargo, cuando comemos este tipo de productos “sanos”, sentimos que nos llenan menos y, a cambio, comemos más. Esta es la curiosa conclusión de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Texas, que demuestra que cuando consumimos alimentos saludables lo hacemos en cantidades mucho mayores que las recomendadas por los expertos.

Para demostrar sus hipótesis, los científicos realizaron varios ensayos. El primero contó con la participación de 50 estudiantes universitarios que realizaron una prueba estandarizada conocida como ‘Test de Asociación Implícita’. De esta forma, comprobaron que existe, en nuestra percepción, una relación inversa entre los conceptos de “alimento sano” y “alimento que llena”. Es decir, al menos para los entrevistados, un producto saludable llena poco.

Otra de las pruebas consistió en ofrecer a los participantes - 40 estudiantes de posgrado - una galleta previamente clasificada como “saludable” o “no saludable”. Después de comerla, los voluntarios debían puntuar el nivel de hambre que sentían.

Por último, se analizó la cantidad de comida pedida por 72 estudiantes de pregrado antes de ver una película en la que se hablaba de las propiedades nutritivas de un determinado producto y se relacionó con la que comían realmente durante la proyección.

En conjunto, las conclusiones de los tres estudios muestran una idea clara: los consumidores tienen la creencia implícita de que los alimentos saludables llenan menos que los poco saludables. En concreto, los investigadores demostraron que, cuando se describen las características saludables de un producto, los consumidores tienden a pedir mayores cantidades del mismo, incluso aquellos que, previamente, no hayan manifestado la creencia de que un alimento sano llena menos. Los resultados sugieren que la reciente proliferación de etiquetas que realzan las características saludables podría, irónicamente, estar contribuyendo al aumento de la obesidad en lugar de a su reducción.

Pero no todo son malas noticias, y el trabajo plantea soluciones: cuando los participantes eran informados de las características nutricionales de los alimentos, esta percepción de “sano no sacia” desaparecía, por lo que esta podría ser una buena táctica para evitar que nos “atiborremos” de estos productos que, por muy sanos que sean, tampoco podemos comer ilimitadamente. Si las etiquetas informan de las propiedades nutritivas en lugar de centrarse en las características “saludables”, el consumidor percibirá que es un alimento que llena y que, por tanto, se debe consumir en las cantidades recomendadas.

El trabajo ha sido publicado en el primer volumen de una nueva revista científica titulada The Behavioral Science of Eating y editado por científicos de las universidades de Cornell y Groningen.

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