La mayoría de los expertos están de acuerdo en que una buena salud comienza en el intestino. De ahí que, cuando sufrimos habitualmente dolores de barriga, achaquemos las molestias a algo que hemos comido o a un estilo de vida poco saludable.

Sin embargo, no siempre basta con procurar mantener una dieta sana porque no todos los estómagos reaccionan igual ni tienen las mismas necesidades.

Al margen de que te pegues una comilona que desestabilice tu organismo y se traduzca en una acidez inevitable y descartando que sufras apendicitis o alguna dolencia diagnosticada como la enfermedad de Crohn, estos son cuatro tipos de malestares estomacales más comunes y lo que deberíamos comer o no para mantener el sistema digestivo en equilibrio.

Síndrome del intestino irritable (SII)

Este trastorno se traduce en un intenso dolor abdominal y en cambios en el intestino que no digiere adecuadamente los alimentos.

La mayoría de las personas sufren síntomas leves que van desde gases, hinchazón, distensión abdominal y digestiones irregulares. Para estar seguros de que sufrimos este síndrome, alguno de los síntomas tiene que repetirse al menos tres días al mes durante un trimestre. Exacto, es mucho más común de lo que crees. Pero tiene solución.

Un estilo de vida saludable en el que hagamos algo de deporte y regulemos los hábitos de sueño pueden ayudarnos a acabar con este malestar. Y cómo no, una dieta en la que evitemos los alimentos que alteran el intestino como la cafeína, los refrescos gaseosos o el alcohol y le demos más a la fibra, podrían acabar con esos repetitivos dolores de tripa.

Malestar por estrés

El tipo de estómago 'estresado' es otro problema común que cada vez sufren más las personas que llevan un ritmo de vida demasiado estresante.

Se caracteriza por un bajo deseo sexual, flacidez y debilidad muscular, falta de concentración e insomnio. Lo primero que debemos hacer para desestresar nuestro estómago es evitar los alimentos y bebidas estimulantes como los altos en azúcares, los carbohidratos refinados, la cafeína o el alcohol.

Sustituirlos por infusiones relajantes, alimentos ricos en vitamina B –como la carne de vacuno, el salmón silvestre o el yogur– y aumentar el consumo de nueces, aguacates o calabaza serán el combo perfecto para que nos deje de doler constantemente la barriga.

Cándida intestinal

La candidiasis intestinal es una infección fúngica (de hongos) a causa del crecimiento excesivo de un hongo llamado cándida. Normalmente la cándida habita en nuestra flora intestinal y ayuda a mantener el sistema digestivo en equilibrio, pero si por alguna circunstancia se debilita el sistema inmune o la flora intestinal crecen en exceso y se produce la infección por cándidas o candidiasis intestinal.

Una dieta con un alto contenido de azúcar, el consumo excesivo de antibióticos, las píldoras anticonceptivas o comer demasiados alimentos fríos como batidos, ensaladas y productos lácteos, pueden provocar que la cándida tome el control en nuestro intestino.

Un aumento de peso inesperado, un metabolismo lento, hinchazón, gases, mal aliento, heces sueltas, sensación de agotamiento e incluso ansiedad son algunos de sus síntomas característico. Lo bueno: manteniendo una dieta basada en platos calientes como caldos, infusiones y frutas cocinadas al horno podemos requilibrar nuestra flora intestinal.

Añadir un poco de ajo, alimento que refuerza de forma natural el sistema inmunológico, y pomelo a nuestros menús también reducirá las probabilidades de padecer una infección por cándidas.

Gastritis

Un dolor gástrico es un dolor localizado en el estómago, que clínicamente se presenta en la parte superior del abdomen, por encima del ombligo. Se produce cuando la mucosa del estómago –la gastritis– se inflama y sentimos acidez y un molesto ardor.

Para evitarlo, se recomienda sustituir las tres comidas diarias tradicionales por comer poca cantidad y más a menudo para dejar que el intestino trabaje correctamente. Beber agua tibia con un chorrito de vinagre de sidra de manzana antes de comer para bajar el pH del estómago y procurar beber solo entre las comidas y no durante contribuirá a facilitar las digestiones pesadas y reducir la acidez.

Olvídate del café y las bebidas espirituosas y come más frutas y verduras. Ojo, porque si no la tratamos a tiempo la gastritis puede provocar la aparición de una úlcera o perforación.