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Investigación del Centro de Inmunología de Marseille-Luminy

Un estudio explica por qué un tatuaje es para siempre

Montañas, flores, flechas, mándalas, estrellas, puntos, el yin yang, el símbolo del infinito, dibujos maoríes, mariposas, huellas de perro, el símbolo OM, notas musicales, letras japonesas, fechas importantes, anclas, dragones, frases profundas y "Amor de madre". Aproximadamente 4 de cada 10 miembros de los jóvenes entre 18 y 38 años lleva una marca permanente en la piel de esta calaña. Lo que antes era una expresión de rebeldía, hoy forma parte de la normalidad, una expresión cultural de individualismo.

Hacerse un tatuaje en japonés

Agencia Hacerse un tatuaje en japonés

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Pero su perpetuidad tiene cierto intríngulis. Resulta que cuando el tatuador inyecta en la piel los pigmentos o la tinta con una aguja, una legión de macrófagos acude a toda prisa para "curar" la herida y zambullir esa sustancia agresiva y extraña, igual que lo harían si fuera un microbio. Con este "engaño" logramos fijar el pigmento en la piel (en la "zampa" de los macrófagos). Sin embargo, estas células del sistema inmune no son ni mucho menos inmortales. Y si no viven eternamente, ¿cómo es que los tatuajes sí?

El misterio lo ha resuelto un equipo de investigadores franceses del Centro de Inmunología de Marseille-Luminy. Para lograr su propósito crearon un ratón modificado genéticamente que permitía matar selectivamente a los macrófagos de su piel.

Y observaron lo que sucedía a continuación. Para empezar, los monocitos, células precursoras de los macrófagos, parían nuevos macrófagos sustitutos. Además, en un plazo de unos 90 días como máximo, los macrófagos vecinos y los nuevos se comían el pigmento que sus predecesores habían dejado atrás. Por eso el aspecto de los tatuajes no cambiaba aunque los macrófagos se renovaran.

"Este ciclo de captura, liberación y recaptación del pigmento sucede continuamente en la piel tatuada", explican los investigadores. Es una estrategia dinámica de la piel que garantiza el aspecto estable y la durabilidad de los tatuajes. Para siempre.

Si quieres, claro. Porque entender estos mecanismos también ayudará a eliminar mejor los pigmentos de tu piel cuando te cansas de ellos. Una práctica que también se ha vuelto habitual. Dicen los investigadores franceses que para que los rayos láser eliminen los tatuajes no basta con destruir a los macrófagos transitoriamente.

También habría que acabar con el resto de macrófagos de la zona para que, durante un tiempo, ninguna célula pueda recuperar esos pigmentos y hacerlos suyos. En definitiva, explican en Journal of Experimental Medicine (JEM), es necesario que dejar la zona "limpia" de macrófagos el tiempo suficiente para que el sistema linfático pueda dar salida los pigmentos y eliminarlos del cuerpo definitivamente.

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