El 80% de las noticias falsas son compartidas por un minúsculo 0,1 % de los usuarios. Al menos es lo que sucede en Twitter, una de las redes sociales sospechosas de haber sido, o estar siendo, un altavoz de las ‘fake news’, y según una investigación publicada en la revista Science. Los autores analizaron la plataforma entre agosto y diciembre de 2016, fechas próximas a las elecciones que dieron la presidencia a Donald Trump en los Estados Unidos.

Según el estudio, los usuarios que difunden bulos en la red del pájaro azul suelen tener una edad más avanzada y ser políticamente más conservadores. Son prolíficos -con una media de 70 publicaciones al día-, bastante monotemáticos (inundan sus ‘timelines’ de noticias falsas) y sus perfiles tienen un alcance limitado.

De todos los rasgos que definen a los más activos en la difusión de ‘fake news’, la orientación política es el más decisivo según los investigadores. De las personas que se sitúan a la izquierda o el centro del espectro ideológico, menos del 5% compartían noticias falsas. De la derecha y la extrema derecha, sin embargo, el 11 y el 21% respectivamente daban pábulo a alguna desinformación.

Se trata, concluyen los autores, de un grupo reducido. “Casi toda la exposición se concentra en un 1% de los usuarios de Twitter”, afirma David Lazer, profesor de ciencias políticas de la Universidad del Nordeste (Boston, Massachusetts) y firmante de la investigación. El algoritmo que diseñaron Lazer y sus colegas para rastrear bulos en los perfiles no pudo encontrar ni rastro de ‘fake news’ en los ‘timelines’ del 90% de los usuarios.