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COSAS COTIDIANAS EN LAS QUE NO TOMAMOS PRECAUCIONES

Las enfermedades de transmisión sexual no sólo se transmiten a través de relaciones sexuales

Muchas son las campañas en las que aconsejan una serie de precauciones para no contraer una enfermedad de trasmisión sexual y muchas de ellas están relacionadas a hábitos de riesgo que se realizan en el momento de mantener relaciones. Pero normalmente olvidamos que hay otros muchos riesgos de contraer una ETS sin haber tenido un contacto sexual directo con otra persona.

No solo a través de las relaciones sexuales se puede contraer una ETS

Pixabay No solo a través de las relaciones sexuales se puede contraer una ETS

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A través de campañas institucionales y sanitarias se trata de informar y concienciar a la población sobre la conveniencia de tomar precauciones frente a las llamadas ETS o enfermedades de transmisión sexual.

En muchísimas ocasiones esos consejos que suelen darse están directamente relacionados con el hecho de intentar evitar algunas prácticas sexuales consideradas como de alto riesgo, entre ellas el tener sexo con personas desconocidas o hacerlo sin usar preservativo.

Evidentemente, estas campañas dan sus frutos y muchos son quienes se conciencian y evitan mantener esas prácticas de riesgo, aunque todavía queda una gran parte de la población -sobre todo entre los más jóvenes- que no toma todas las medidas adecuadas.

Pero el problema viene a la hora de realizar ciertas cosas de nuestra vida cotidiana que nada tienen que ver con el hecho de mantener contacto sexual alguno y que pueden provocar que una persona que no ha practicado relación sexual alguna pueda empezar a encontrarse mal y, tras visitar al médico, descubra que ha sido infectada de una ETS.

Seguramente estarás pensando en utilizar un baño público, algo considerado como un acto que conlleva riesgo de contraer una de esas infecciones, y por lo que se suele evitar que cualquier parte del cuerpo entre en contacto con nada de lo que hay ahí. Pero en realidad existen otras muchas cosas que hacemos a diario y a las que no damos importancia alguna, pero que sí podrían llegar a ser altamente peligrosas.

Desde toallas a pintalabios

Gestos tan comunes como compartir una toalla entre hermanos o una pieza de ropa entre dos amigas puede convertirse en un arriesgado acto. El motivo: una de esas dos personas puede padecer, sin saberlo, alguna ETS y contagiarla si hay contacto íntimo aunque sea indirecto -usar la misma toalla o albornoz tras salir de la ducha, o ponerse una pieza de su ropa-.

Eso es así porque un gran número de bacterias, hongos y parásitos de las enfermedades de transmisión sexual pueden permanecer ‘vivas y activas’ fuera del cuerpo humano por largo tiempo –y sobre todo si es en un entorno húmedo o caliente-.

Pero no solo el compartir ropa puede ser potencialmente peligroso: el sencillo gesto de dar unas caladas a un mismo cigarrillo también lo puede ser. También lo es beber de un mismo vaso o botella, o esa costumbre tan común de compartir el lápiz de labios o la barra de cacao. Mucho más peligroso es, por tanto, probar los pintalabios que se encuentran en los expositores de los comercios.

Otro importante foco de infección de una ETS puede ser una cabina de rayos UVA si ésta no ha sido adecuadamente desinfectada tras haber sido utilizada por algún cliente. La inmensa mayoría de locales dedicados exclusivamente a este negocio en los que hay estas cabinas suelen ser impecables a la hora de higienizadas entre un usuario y otro, pero no ocurre lo mismo cuando éstas se encuentran en lugares de uso continuo -como un gimnasio o spa-, en los que el flujo de usuarios es constante.

Del mismo modo, usar o compartir una bañera de hidromasaje o jacuzzi es otra práctica que puede convertirse en peligrosa. Tomar el sol en una tumbona que no es la nuestra –ya sea en una playa o en solárium- también puede convertirse en algo arriesgado con lo que contraer una infección, sobre todo cuando se realiza desnudo y entrando directamente en contacto nuestra piel con la superficie.

Muchas son las personas que, por estética, mantienen rasurado el vello púbico, lo que también es una práctica arriesgada, tal y como defienden los dermatólogos, debido a que el pelo que crece alrededor de los genitales suele ser una eficaz barrera natural que ayuda a evitar contraer ciertas infecciones. Pero también cabe destacar que hay ciertos contagios, como contraer ladillas, a los que les favorece el que haya vello púbico, ya que suelen situarse mayoritariamente en esa zona.

Así, son numerosas las cosas cotidianas que podemos haber realizado en alguna ocasión y que creíamos que eran totalmente inofensivas pero que, según dónde y cómo, pueden convertirse en un arriesgado y peligroso acto que podría acabar infectándonos de alguna enfermedad de transmisión sexual sin que fuéramos conscientes de ello.

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