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SEXTO SENTIDO PARA LAS ENFERMEDADES

El doctor House que llevas dentro: así detecta tu cerebro si alguien está enfermo o sano

Un nuevo estudio sueco asegura que el cerebro humano es capaz de detectar si una persona está enferma o sana.

Un bigote

Doug Sparks en flickr cc Un bigote

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Foreman: Tiene que ser cáncer, hay algo que hemos omitido.

Chase: Tal vez el nivel de proteínas fuera algún tipo de anomalía. ¿No podría seguir siendo el PTSD?

Foreman: Si fuera PTSD los espasmos no habrían desaparecido.

Así arranca una de las sesudas reuniones del televisivo doctor House y su equipo de médicos. Sin embargo, no hace falta tener sus profundos conocimientos de medicina para dar un primer diagnóstico. Sin necesidad de analíticas ni radiografías, ni tampoco ecografías, el cerebro humano es capaz de detectar si una persona está enferma o sana, según un nuevo estudio del Instituto Karolinska (Suecia).

Este "sexto sentido" innato para las enfermedades no es baladí. Es más, nos hace sentir un rechazo instintivo hacia las personas faltas de salud, en muchos casos de manera inconsciente. Por puro instinto de supervivencia.

"Entre otras cosas, si nos mantenemos lejos de personas enfermas, y por lo tanto de los patógenos, le ahorramos energía a nuestro sistema inmune", explica Mats Olsson, coautor de la investigación.

En sus experimentos, Olsson y sus colegas escanearon el cerebro de una serie de personas mientras contemplaban fotografías de sujetos sanos e individuos a los que se habían inyectado lipopolisacáridos, es decir, moléculas capaces de activar el sistema inmune innato y las respuestas inflamatorias en los seres humanos como si estuvieran luchando contra bacterias.

Los resultados revelaron que el interés por socializar disminuía cuando lo que se mostraba era el rostro de una persona teóricamente enferma. Y si se combinaban los retratos con el olor corporal de estos sujetos, el rechazo se incrementaba.

Según mostraron las neuroimágenes, las pistas visuales y olfativas se procesaban en las neuronas del surco intraparietal de la sesera, que a su vez están conectadas a otras áreas de la corteza que integran señales procedentes de varios sentidos. Todos sintonizados para dar la voz de alerta ante cualquier indicio de enfermedad en nuestros congéneres.

Que el olfato humano puede ponernos sobre aviso de que alguien está enfermo no es nada nuevo.

Desde hace algunos años se sabe que la diabetes se reconoce por un ligero olor a quitaesmalte en el aliento, la fiebre amarilla hace que la piel huela como una carnicería, el fallo hepático huele a pescado crudo y la fiebre tifoidea como pan integral recién horneado. Aunque hay que tener un olfato muy agudo para distinguirlos.

La edad de nuestros interlocutores también nos da en la nariz. Además de reconocer a un enfermo con los ojos cerrados, también puedes saber si es joven, maduro o has alcanzado la senectud.

Según un estudio publicado en PLoS ONE, durante la juventud y la madurez, los olores femeninos nos atraen más, mientras que al llegar a la tercera edad los olores corporales de los ancianos resultan más agradables. Según teorizan los investigadores, tiene sentido teniendo en cuenta que los machos más veteranos deben resultar "deseables" dado que sus genes pueden aportar mayor longevidad a la descendencia.

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