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OJO A LOS MICHELINES

Dime dónde tienes grasa y te diré de qué enfermarás

Ni todo el monte es orégano ni toda la grasa es igual. Conociendo en qué parte del cuerpo se ubican las lorzas y los michelines de un individuo se puede predecir de qué enfermará.

Un hombre con barriga

Steve Baker en flickr cc Un hombre con barriga

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Que en el transcurso de tu vida padezcas un tumor es más probable si acumulas grasa en la barriga que si tienes las piernas o los brazos rollizos. A esa conclusión llegaba un equipo de oncólogos británicos tras realizar un seguimiento de 12 años a 43.000 sujetos.

Las cifras que arrojan sus investigaciones no dejan lugar a dudas: por cada 11 centímetros ganados de cadera el riesgo de sufrir un tumor relacionado con la obesidad -esófago, estómago, ovario, páncreas, hígado, riñón y mama, entre otros- aumenta un 13%. Y la probabilidad de que un cáncer intestinal nos sorprenda crece un 15% por cada 8 centímetros de grasa que se deposita alrededor de las caderas, tal y como daban a conocer en el 'British Journal of Cancer'.

¿Pero qué tiene que ver la grasa corporal con el cáncer? Más de lo que parece. Llevar a cuestas demasiado tejido adiposo cambia los niveles de las hormonas sexuales -estrógeno y testosterona principalmente-, hace que la insulina suba y favorece la inflamación de los tejidos. Todos ellos identificados como factores de riesgo oncológicos.

De hecho, después del hábito de fumar, la actual epidemia de sobrepeso y obesidad es el problema que más alas le da al cáncer. La "tormenta perfecta", según los oncólogos.

Al corazón tampoco le es indiferente dónde almacenamos el sebo. Los individuos con excesiva grasa abdominal son más propensos a sufrir problemas cardíacos, incluso a fallecer como consecuencia de ellos que aquellas personas aun con idéntico peso pero que acumulan grasa en otras zonas.

Su silueta se conoce como cuerpo "en forma de manzana", y también es un indicador de que el riñón corre un serio riesgo de funcionar inadecuadamente. Y no se queda ahí la cosa: esta forma corporal favorece asimismo los problemas de hipertensión. De acuerdo con los expertos, porque la forma de manzana se asocia a un acopio de grasa alrededor de los órganos que trastocan la presión sanguínea.

A esto se le suma que quienes lucen una prominente barriga son más propensos a desarrollar trastornos alimentarios, sobre todo bulimia y trastorno por atracón, tal y como sacaba a la luz la revista 'American Journal of Nutrition'.

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