Hay ejemplos en los que interviene esta fuerza, como en las pompas de jabón o en los zapateros que andan por encima del agua, pero nosotros vamos a ver cuántas gotas de agua caben en una moneda de 5 céntimos.

¿Cinco, diez... treinta?

¿Pensabas que eran tantas? En este experimento, había dos elementos jugando a nuestro favor, la tensión superficial, y la propia forma de la moneda ya que esta tiene un reborde capaz de retener una fina capa de agua sobre la moneda que ayuda a que no se derrame por los laterales.

Y esto es un ejemplo de economía sumergida. Bueno no, pero se me ha ocurrido el chiste y tenía que decirlo.