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UNIVERSIDAD DE WASHINGTON, CALTECH Y JPL DE LA NASA

Construyen un microscopio para buscar vida en otros planetas

Cada día, miles de científicos y astrónomos despiertan con un apasionante reto en mente: hallar vida más allá de nuestro planeta, y poder constatarlo con pruebas irrefutables para después contarlo con gran entusiasmo al resto del mundo. Pero en el camino tropiezan con infinidad de trabas, muchas de ellas de tipo tecnológico, como la falta de instrumentos que mejoren y agilicen los procesos y los métodos de búsqueda.

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Un equipo de bioingenieros de la Universidad de Washington, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y del Instituto Tecnológico de California (Caltech), ha diseñado y construido un microscopio holográfico que podría servir de ayuda en la misión. Antes, pretenden observar con detalle microbios terrestres que se encuentren en ambientes extremos de temperatura.

Para ello, se trasladaron hasta la helada Groenlandia y han regresado muy satisfechos con los resultados obtenidos: “Podríamos aplicarlos en el contexto de Marte, ya que descubrimos que las bacterias sí están vivas aun cuando se rescatan directamente del hielo”, celebra Jay Nadeau, investigador científico del Caltech.

Instituto Tecnológico de California

Pero para poder confirmar tales conclusiones, quieren repetir el proceso. Esta vez, en una zona bien distinta: el desierto del Mojave, al sur de California. Una vez hechas las comprobaciones de sus hipótesis, buscan dar un paso más y enviar al espacio este aparato, con el fin de buscar signos de vida en otros mundos, como por ejemplo en el planeta rojo o en la pequeña luna Encelado de Saturno.

“Nuestra hipótesis general es que la movilidad es un buen signo de vida. Si enviamos de vuelta a la Tierra vídeos de bacterias que nadan, puede suponer mejor prueba de vida que casi cualquier otra”, señala Nadeau. El microscopio ha sido apodado SHAMU (Submersible Holographic Astrobiology Microscope with Ultraresolution).

Pero, ¿Por qué han optado por la holografía y no por microscopía convencional para la creación del innovador instrumento? Según explican Nadeau y sus colegas, la primera ofrece la ventaja de centrarse en un volumen relativamente extenso y permite capturar imágenes a alta resolución, además de no tener varias lentes móviles que pudiesen sufrir daños en ambientes extremos o durante el lanzamiento o aterrizaje, en caso de viajar al espacio.

Ahí no acaba todo. “Es posible crear una imagen tridimensional a partir de una pequeña muestra, lo que abre un abanico de posibilidades dentro del estudio en cuestión”, sostiene Chris Lindensmith, ingeniero de sistemas en el JPL y uno de los autores del proyecto. Después, acumulando una serie de este tipo de imágenes a través del tiempo, los investigadores pueden reconstruir el camino que tomó cada microbio. “Eso sería prácticamente imposible con la microscopía convencional”, asegura Lindensmith.

De cara a los próximos meses, los bioingenieros esperan potenciar la calidad de la cámara de muestra del microscopio. Después, pretenden enviar el instrumento a la Estación Espacial Internacional (ISS), no sólo para comprobar cómo se comporta en el espacio, sino también para observar muestras microbianas en condiciones de gravedad cero. Además, esperan incluir el microscopio en la misión Discovery de la NASA para emplearlo como apoyo en la búsqueda de signos biológicos en las llanuras congeladas de Marte.

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